jueves, 18 de mayo de 2017

Pequeño manual antipolución para ciclistas

¡Hola a todos! Hoy me gustaría hablar de cómo nos afecta la contaminación ambiental a los ciclistas urbanos. Vivir en la gran ciudad tiene muchas ventajas, pero también cosas asquerosas como las prisas, el estrés y el consecuente descenso en la calidad de vida de muchos ciudadanos, la contaminación acústica y ambiental, el sedentarismo y la falta de acceso a zonas verdes... en general, un estilo de vida demasiado rápido, procesado, estricto y en ocasiones deshumanizado. El habitante de las ciudades está fuertemente expuesto al estrés oxidativo, que sin meternos mucho en cosas científicas significa que nos deterioramos más rápidamente por una combinación de vida demasiado ajetreada y estar expuestos a contaminación ambiental. Sí, también la de las pantallas de todo tipo. Si eres oficinista clásico de ordenador y en tu tiempo libre estás todo el día pegado a dispositivos móviles, súmate 20 puntos en tu proceso de ir quedándote mustio. Y eso sin hablar de otros factores como el alcohol, las drogas o el tabaco.

No os cuento nada nuevo. Montando en bicicleta te quitas muchas de estas desventajas: haces ejercicio, controlas el estrés, en ciertas distancias y recorridos evitas atascos y ganas tiempo. Normalmente somos más proclives a pasar tiempo al aire libre, y tenemos menos tendencia a fumar.

Sin embargo, montar en bicicleta también nos expone más a los elementos, recibimos más insolación y más radiación UVB y UVA que otros ciudadanos (vale, sí, también sintetizamos más vitamina D XD), respiramos mucha guarrería de los tubos de escape de los vehículos a motor en momentos en los que estamos realizando ejercicio aeróbico, y sobre todo en estas fechas, tragamos polen como unos campeones. Que aunque no seas alérgico, llega un momento que la cantidad de polen depositada en ojos, fosas nasales, etc, puede llegar a afectar a cualquiera. En un post anterior, "El ciclista y la polución, ¿crónica de la impotencia?" estuvimos hablando de las mascarillas, que sin duda pueden ser un gran aliado de los ciclistas y que desgraciadamente cada vez se ven abocados a utilizar más ciudadanos de a pie con sensibilidad a la polución del aire que respiramos.

Además, hoy me gustaría hablar de otras estrategias sencillas para atenuar el estrés oxidativo de la vida en la ciudad:


Aquí, parte de mi arsenal...


- En primer lugar, la famosa "higiene de vida": hábitos saludables a todos los niveles, para que el cuerpo esté fuerte para resistir las duras condiciones a las que le sometemos: alimentación equilibrada rica en productos frescos, estando siempre presentes en esa selección las frutas y verduras crudas, y con poca cantidad de productos procesados, azúcares y grasas de mala calidad; ejercicio físico suave (eso ya lo hacemos); practicar el descanso y la reflexión de vez en cuando, sin hacer nada concreto o mediante la meditación, el mindfullness o lo que os parezca mejor; dormir las horas adecuadas y respetando unos horarios; hacernos los chequeos médicos preventivos que correspondan a nuestro grupo poblacional... en definitiva: cuidarnos y detenernos un poco a disfrutar de la vida. Y salir frecuentemente de la ciudad para cambiar el chip.

- Cubrir nuestra piel y/o utilizar protección solar. Ya he hablado de esto en anteriores posts, pero me gustaría actualizar la información para daros más pautas (luego ya os informáis más en profundidad): últimamente se está viendo que son preferibles los filtros físicos a los químicos, más dañinos porque penetran en la piel y organismo, y se está avanzando mucho en la formulación de protectores. Además, por influencia asiática, ya no sólo se indica el FPS con un número, también el PA con un determinado número de signos "+" (entre 1 y 3). Aquí os dejo un enlace de ejemplo. También hay gente en contra de usar protectores por motivos de salud, y que optan por tapar piel y controlar las exposiciones. Ahí lo dejo.

- Ante situaciones de oxidación excesiva podemos necesitar un aporte extra de antioxidantes, valga la redundancia. El más potente es la vitamina C, que podemos incorporar en forma de suplemento. A mi me gusta tomar una que viene con un extra de zinc, por el tema del sistema inmunitario ya que soy muy propensa a ponerme pachucha. (Se recomienda un máximo de 1 gramo diario de vitamina C, no os paséis, y consultad siempre a vuestro médico o farmacéutico). También podemos tomar alimentos específicos de gran poder antioxidante, como las bayas (un ejemplo: arándanos). Estos alimentos también pueden adquirirse en cápsulas, por ejemplo yo he tomado un tiempo un complemento a base de bayas de açai, que es como un súper arándano brasileño. Un buen ejemplo también es el té verde, que se puede consumir en infusión o en forma de polvo matcha.  Otro complemento que se está poniendo muy de moda es el magnesio en todas sus variantes, os invito a que leáis y os informéis sobre el asunto porque nos puede ayudar desde disminuir el cansancio y la fatiga, a llevar mejor nuestro ciclo menstrual, a envejecer en mejor forma.

- y por último, y ya con un propósito más estético y cosmético, quería comentar que también puedes aplicar la vitamina C en la piel, de manera tópica, en forma de crema o sérum que la incorpore en su fórmula. Es una muy buen opción para desintoxicar la piel y a la vez aportarle protección. Siempre de noche o acompañada de factor solar, ya que paradójicamente puede ser fotosensibilizante. Y por otra parte, contaros que desde hace bastantes años existen cosméticos que además de la protección solar bastante añaden a sus productos compuestos "anticontaminación ambiental". Es el caso de las cremas de la marca Clarins. Últimamente más marcas, como Garnier, se están sumando a esta tendencia, que como consumidor es bueno conocer y valorar si merece la pena. Y no olvidéis que los cosméticos, cuanto más naturales, mejor para vuestra piel y vuestra salud general. Y si hay que usar algo un poco químico, que sea la última capa.

Esto es todo por hoy, espero que algún consejo os sea de utilidad!! :-)))
saludos!!




jueves, 4 de mayo de 2017

Bella en bici: Irene hace ballet y va a trabajar en bicicleta en Madrid

¡Hola a todos! ¡¡Esta semana tenemos una nueva Bella en bici!! Es decir, una persona real, de carne y hueso, que comparte con nosotros su experiencia como ciclista urbana. Por si alguien sigue pensando que no existe tal cosa o somos pocos y raros. Además, en este caso Irene (@axeitamp en twitter) nos cuenta cosas interesantísimas sobre la combinación de la bicicleta con otras disciplinas físicas, en este caso, la danza. Espero que os guste tanto como a mí... Os dejo con ella.

Irene y su amada bici. Nótese su inteligente corte de pelo :-)


"De pequeña aprendí a pedalear sobre una BH roja, pero era tan torpe y delicadita que enseguida me cansé de caerme y de que los otros niños me adelantasen. Unos años más tarde, repipi como era, me encapriché con una bici verde con cestita. Me duró dos paseos, lo que tardó en pincharse una rueda. Ya de mayorcita me daba mucha envidia ver a cualquier tipo de ciclista, pero, mal asesorada, creía que por mis lesiones de rodilla y espalda, no podría subirme a una bicicleta.

Afortunadamente, hace poco más de cuatro años un amigo me dejó una bici de montaña y, a pesar de las caídas y los golpes (ya he dicho que soy muy torpe), me enganché, y ya nadie me pudo parar. Al poco tiempo ya iba en bici al trabajo, primero con una de montaña prestada, luego con la que me compré en Decartón, que me salió muy rana. Entre tantas idas y venidas a pedales conocí a mi pareja actual, un fanático de la bici que me dejó una Dahon maravillosa y, a veces, su BH del año de la polca, con las que me bregué aún más por las calles de Madrid, también me regaló una mtb para sustituir a mi decartona, que fue como pasar de un monopatín a un Ferrari.

Lo que me costó encontrar fue una bici urbana con cuadro de chica, de mi talla, con buenos componentes, lo más ligera posible y asequible. Soñaba con una de estilo clásico, pero todo lo que hay pesa tres quintales o la mecánica es de risa. Finalmente, el verano pasado, me hice con una Ghost Square que, si bien tiene algunos detalles mejorables y una estética un tanto deportiva, se ha convertido en mi joyita. Me gusta mucho eso de que “la mejor bicicleta para moverte por Madrid es esa que tienes en el trastero”, pero, a la hora de la verdad, si vas todos los días de Legazpi a Azca a trabajar, hay una diferencia abismal entre una plegable, una mtb y una urbana ligerita. Además, si luego añades el peso de los candados (porque los buenos, pesan…) y la ropa (entre lo que sudo y el pestazo a diésel, aprovecho y voy al gimnasio antes de ir a la ofi), ni te cuento…

Como anéctota, te diré que yo soy “calzadista” y mi chico “carrilbicista” (aunque va por calzada siempre), tenemos discusiones muy divertidas!! Al menos a los dos nos molestan por igual los cicleatones, los que no respetan los semáforos o los que van sin luces… somos bastante “haters” jaja!

Actualmente voy a trabajar todos los días en bici y también la uso para ir a la compra, al teatro o al museo (mi otra pasión es el ballet, pero también voy mucho a conciertos, museos...), cuando quedo para tomar unas cañas o para un simple paseo, es un vicio; y tengo dos retos: aprender algo de mecánica y, este verano, ¡hacer mi primer viaje en bici!"

- Practicas la danza como pasión, y la danza puede ser muy dura físicamente. ¿Crees que la bicicleta como medio de transporte es compatible con ella? ¿Has notado mejoras físicas en tu cuerpo al empezar a montar en bici?

Depende del tipo de danza, si hablamos de ballet clásico, que es mi base y mi pasión, nos enfrentamos a una disciplina muy exigente física y mentalmente si se practica a nivel profesional. Como medio de transporte (tranquilo) veo que se puede integrar perfectamente en la vida de una bailarina profesional. Otra cosa sería querer hacer ciclismo como deporte y luego bailar, ahí sí pueden surgir incompatibilidades por el diferente uso y desarrollo muscular y articular.

Personalmente, a mí la bici me ha ayudado a recuperar una lesión de rodilla, a aumentar mi capacidad aeróbica y a bajar de peso, lo cual me ha venido fenomenal para el ballet. Al mismo tiempo, en ballet se trabajan la coordinación y el equilibrio, lo que se nota a la hora de pedalear, y se estira mucho la musculatura, importante después de subir unas cuantas cuestas. Pero claro, yo sólo soy una aficionada ☹

Vas en bici por Madrid... ¿Crees que aprender a montar en bicicleta en Madrid, por la calzada y con las "dificultades" que conlleva, te da una base de ciclista urbano todoterreno?

Sí y no. Habituarte a andar entre coches, que van mucho más rápido, desarrolla tus reflejos, pero al mismo tiempo, te acostumbras a ir por un entorno en el que hay normas y, salvo algún energúmeno, que los hay en todas partes, todo es bastante predecible, por lo que me parece un entorno seguro. Tengo la experiencia casi contraria de moverme por Parma, en Italia, una ciudad a priori más fácil, pues es llana y mucha gente se mueve en bici, sin embargo, los carriles bici son criminales y por calzada debes ir pegado a la derecha, por lo que en vez de disfrutar del camino, tienes que ir pendiente de todo. Obviamente, cuanto más me muevo en bici por Madrid, mejor me desenvuelvo por otras ciudades o incluso en monte, pero creo que tiene más que ver con las horas que se echan sobre la bicicleta que con las “dificultades” de ir entre el tráfico. 

¿Cómo suele terminar en casa el debate calzada vs. carril bici? ¿Llegáis a puntos de encuentro?

Jajaja! Mi chico, ciclista de toda la vida y cicloturista hasta la médula, es de los de “carriles bici sí, pero no de esos…”. Normalmente lo zanjamos en el punto común de que “hay que quitar los coches de la ciudad, pero nadie se va a atrever a hacerlo”.

- ¿Consideras que tienes un estilo definido para ir en bici por Madrid?

Siempre he sido muy práctica para la ropa, no me gusta llevar cosas que limiten mis movimientos, así que el hecho de ir en bici no ha condicionado mi armario. Lo que nunca falla es la mascarilla o, si hace sol o ahora con las plagas de mosquitos y el polen, gafas fotocromáticas.

Cuando voy a trabajar me disfrazo de “lycrawoman”, pues antes de entrar paso por el gimnasio, así soluciono el problema del sudor y la peste a diésel y hago el entrenamiento sin el que no puedo vivir. A la vuelta voy con la ropa que llevo a la oficina, que suelen ser vestidos. Salvo que vaya a hacer un trayecto corto cuesta abajo, nunca me pongo el abrigo, como mucho, en invierno, un jersey, y por supuesto guantes y gorro. Los findes suelo ponerme vaqueros y camisetas. Y el abrigo, ¡en las alforjas!

- Háblanos de tu proyecto de viaje cicloturista para este verano. En qué medios te estás informando para realizarlo, qué zonas barajas, cuántos días... un poco tus planes :-)

Como es mi primer viaje en bici, no sé cómo va a responder mi cuerpo (tengo unas cuantas lesiones), pues no es lo mismo pedalear un rato por ciudad o unas horas por monte, que estar varios días seguidos y con alforjas, así que estamos buscando rutas fáciles para hacer con la bici urbana, pues es menos exigente que la mtb. Para huir del calor la idea era ir por Francia o Alemania, pero se nos disparaba el precio en alojamiento, así que finalmente nos hemos decidido por la costa de Lugo, y quizá algo de Coruña o Asturias.


Salvando los caminos de Santiago, no hemos encontrado mucha información, así que la vamos a hacer nosotros estudiando los mapas de carreteras. Queremos estar unos 8-9 días. Se admiten sugerencias!


¡¡Ya habéis oído gente!! ¡¡Una ayudita con ese viaje cicloturista!! vía twitter a Irene y/o vía comentarios en el blog, para que los aprovechen otros lectores posteriores...
Hasta siempre Irene, y muchísimas gracias por aportar tu granito de arena en la visibilización y normalización del colectivo ciclista urbano :-)
Hasta la próxima!!

jueves, 20 de abril de 2017

Bodas sostenibles en bici

Hola ciclistas! Hoy quiero hablar de un tema poco habitual, que es el de las bodas. La boda es probablemente una de las celebraciones en las que más dinero se gasta (o incluso podríamos decir se derrocha) en la vida de muchas personas. La gente por lo visto se gasta muchos miles de euros. Hay parejas que no se casan en años para ahorrar el dinero suficiente... Durante toda mi vida cuando oía hablar de bodas, lo normal eran frases como "reserva con dos años de antelación", "cubiertos a 150 euros", "200 invitados", etc. La verdad es que esto siempre me ha impresionado bastante. Y lo peor es que no sólo estamos hablando de recursos económicos, también se despilfarran recursos naturales. Cuando yo me casé, hice algo totalmente diferente: menos de 20 personas, en una junta de distrito municipal, a la que fuimos caminando, casados por un funcionario civil, mínimo gasto en vestuario, fotos hechas por un familiar en un parque, luna de miel en nuestro mismo país... para mi fue un acontecimiento muy emocionante a pesar de estar desprovista bastantes lujos o accesorios. En realidad, sólo éramos necesarios mi pareja, yo, y nuestros más allegados. En aquel momento (2008) nosotros ya estábamos concienciados con la sostenibilidad y la simplicidad, así que todo tuvo bastante sentido.

Esto podría ser tu boda. Imagen vía Pinterest


Últimamente cada vez más y más gente toma conciencia de estos temas en todos los acontecimientos de su vida, e incluso hay parejas que consiguen realizar una boda "tradicional" (con muchos invitados, convite, etc.) pero a la vez bastante sostenible. Para gustos los colores, por supuesto, no soy nadie para decirle a los demás como organizar algo tan personal como un enlace, ya sea civil o religioso... Pero si estás buscando inspiración para una boda más sostenible, ¡quizá te interese leer estos consejos!

- Considera vestir de diario, con algo que te sientas cómodo y elegante. Otra opción es comprar indumentaria un poco especial, pero que te vaya a servir para otras ocasiones (laborales, sociales...) en las que tengas que vestir algo mejor. Ropa que vayas a reutilizar. En mi caso yo compré un vestido blanco y crema de Sita Murt por 120 euros, y mi marido llevó vaqueros y camiseta. Aquel vestido sigue en mi armario y me lo pongo. Otras parejas alquilan la ropa, la compran o la venden de segunda mano, reutilizan ropa de sus padres, les prestan un vestido... hay muchas posibilidades, sin olvidar la de adquirir moda sostenible.

- Los banquetes son innecesarios. Yo no tuve, por ejemplo. Fuimos a tomar algo con los asistentes, y semanas después salimos a cenar con los testigos y sus parejas, una cena de seis, para agradecerles su papel. Si aún así te animas a celebrar banquete o similares, hay muchas opciones para hacerlo más sostenible, como usar un cátering ecológico, servir comida Km0, hacerlo con opciones vegetarianas, disminuir la cantidad de comida haciendo un buffet en lugar de un menú de varios platos... buscad aquello con lo que os sintáis identificados.

- El lugar de celebración suele ser lo más caro cuando quieres casarte en el mismo lugar donde después celebres el convite. A mí esto ni se me pasó por la cabeza, pero si en tu caso te apetece, considera opciones rurales, casas de retiro, fincas de amigos o familiares... y llévate allí a quien os vaya a casar. Así los invitados sólo se mueven una vez.

- Evita en la medida de lo posible el desplazamiento de los invitados con medios contaminantes. Si tu boda es urbana, puedes invitarles a acudir caminando, en bicicleta o transporte público. Si se tienen que desplazar y hay quien no tiene coche, dispón transportes sostenibles en la medida de lo posible: que sea fácil llegar en tren, o pon un autobús para este tipo de invitados (entre los que me incluyo XD).

- Haz una entrada o una salida triunfal de la ceremonia usando una bicicleta tuneada, un tándem, una bici cargo... en la que lleguéis juntos o por separado. Integra la bici en los retratos que os hagáis, pero por favor, sólo si realmente montáis en bici, el postureo queda fatal.

- Envía invitaciones digitales. Haz una web con código, un grupo privado de facebook... lo que se te ocurra.

- Di no a los regalitos para los invitados, no metas objetos no deseados en sus vidas. Si lo haces, que sean útiles: aceite o vino D.O. de la zona donde os caséis, jabones ecológicos, ya te haces una idea.

- Organiza un viaje de novios más ecológico: sin usar avión, sin ir a países en los que haya situaciones sociales o políticas que no apoyes por conciencia, en tren, en autocaravana alquilada, de cámping, de casa rural ecológica (yurtas, casas en árbol respetuosas con el medio ambiente...) y por supuesto, puedes organizar un viaje de novios cicloturista. Con eso ganas puntos :-)

- Ya que te has comprometido con tu pareja, ¡aprovecha para trazar algunos compromisos vitales de futuro en vuestras vidas, para hacerlas más ecológicas!

Si queréis curiosear en mi álbum de pinterest sobre bodas ciclistas...




¿Queréis compartir conmigo vuestras ideas sobre el tema? Me encantaría leer vuestra opinión :-)
¡hasta pronto!


jueves, 6 de abril de 2017

Profesiones en bici: ayer y hoy.

Hola ciclistas! ¿Os imagináis trabajar mientras montáis en bicicleta? ¿Que toda vuestra jornada cotidiana estuviese directamente ligada con el hecho de montar en bicicleta varios kilómetros diarios? Quizá estás ya soñando con salir de tu oficina y pasar el día con el sol sobre tu piel, haciendo ejercicio saludable y siendo feliz. Pero no nos adelantemos! Hoy rendimos homenaje a todas aquellas profesiones que alguna vez se llevaron a cabo sobre dos ruedas. Y es que la bicicleta, ya lo hemos dicho muchas veces, fue toda una revolución para el hombre del siglo XIX, para su movilidad y su concepto de las distancias y del espacio urbano y rural. 

Hay una carta para tí...


La bicicleta permitió a los médicos visitar a más pacientes; acercó las cartas a sus destinatarios; facilitó el reparto de bienes básicos desde las granjas, como leche, huevos o pan; aumentó el número de niños que acudían a la escuela. Muchas profesiones se vieron beneficiadas por el uso del nuevo medio de transporte, mucho más económico que tener un carro tirado por tracción animal o que desplazarse a caballo, por no hablar de los posteriores automóviles. También se beneficiaban los ciudadanos clientes de estos servicios. Y cualquier persona podía hacer uso de su preciada bicicleta para acudir a su trabajo, cualquiera que este fuese.

Sí, cerveza

Las bicicletas también entretuvieron a la gente en espectáculos circenses, en los que equilibristas y acróbatas demostraban sus capacidades físicas para asombro de los presentes. Animaron las competiciones deportivas, el ocio y el tiempo libre de los hombres y las mujeres, desde su invención hasta por supuesto la actualidad.

Las bicicletas permitieron a las fuerzas civiles y militares un rápido desplazamiento e intervención, tanto en paz como en guerra. En este último caso, salvaron muchas vidas de heridos, mejorando su evacuación o el acceso del personal y los suministros médicos. Disminuyeron los tiempos de llegada de los bomberos a los incendios en una época en la que un incendio urbano podía ser una auténtica catástrofe (recordemos el incendio de Boston). Lo mismo para las fuerzas policiales.

Por todo este progreso al servicio de la sociedad, nuestro más sincero homenaje a la bicicleta.

¿Y ahora? Muchas profesiones siguen desarrollándose sobre las dos ruedas, y no sólo la del ciclista profesional esponsorizado: cuerpos policiales de todo el mundo la utilizan. En Madrid, sin ir más lejos, la policía local (alguno de sus ciclistas me ha echado más de un cable) y diversos empleados que vigilan parques y jardines de interés histórico-artístico. Desde aquí felicitamos a las administraciones implicadas con el uso de la bicicleta.

Pero sin duda la profesión actual que mayor visibilidad tiene en nuestras ciudades actuales es la de bicimensajero. Por supuesto hay varios tipos, desde las empresas de mensajería ecológica, al reparto más o menos pautado de alimentos de producción ecológica, pasando por aquellos que reparten comida y otros servicios a domicilio. Estos profesionales realizan a diario un enorme esfuerzo físico, al enfrentarse al tráfico y al asfalto siempre contrarreloj, para que tu envío esté en su destino en el tiempo establecido, o para que tu comida llegue caliente y a la hora. La peligrosidad es alta precisamente en ciertos servicios en los que la prisa y la nocturnidad (o la madrugada, que también), que reduce la visibilidad de estos trabajadores, entran en juego. En ocasiones se les echa en cara ir por la acera, incluso con sus bicis cargo, o llevar a cabo conductas de riesgo a la hora de conducir. Detrás de esto también hay un trasfondo en el que a veces las condiciones laborales no son las más adecuadas: temporalidad, riesgo, presión, sueldo bajo. ¿Lo habías pensado alguna vez al pedir tu sushi un viernes noche?

Por eso desde aquí, también un homenaje a los bicimensajeros, y una petición a las empresas: cuidadlos bien, porque hacen una excelente labor reduciendo emisiones y tiempos de entrega. Se merecen ser valorados.

Esto es todo por esta semana! Hasta pronto!

jueves, 23 de marzo de 2017

Bellos en bici: Rubén pedalea por la Línea de la Concepción (Cádiz)

Hola amigos! Esta semana volvemos a la carga con los testimonios de ciclistas reales y de carne y hueso que pedalean por ahí, en este caso, un nuevo "Bello en bici", Rubén, que amablemente se ofreció vía twitter ante mi llamamiento. Gracias, Ruben!! Sin más os dejo con su auto-presentación y con su pequeña entrevista:

"Me llamo Rubén y vivo en La Línea de la Concepción (Cádiz), tengo 43 años y desde hace cinco voy en bici al trabajo. Aunque siempre me han gustado las bicicletas y desde niño he tenido de diferentes tipos (BMX, paseo, MTB, carretera), fue en el 2012 cuando me dio por construirme una fixie para probar eso que se estaba poniendo de moda. La traje una vez a la oficina y desde aquel día no volví a coger el ciclomotor que había venido usando hasta entonces.

Mi ciudad está al lado de Gibraltar, y el cruce diario de los trabajadores fronterizos (con los problemas de movilidad que esto conlleva) hace que el número de desplazamientos en bicicleta sea muy superior a cualquier otro pueblo de su tamaño.

Dejando a un lado mi amor al ciclismo como deporte, intento convencer a los que me rodean de las ventajas de la bici como medio de transporte: esa es mi forma de activismo, aunque para algunos seguramente sea un “pesao de las bicicletas”. 
Mis mayores éxitos hasta la fecha han sido enseñar a mi mujer y a mis dos hijas a pedalear, y luego pasear y hacer recados con ellas en bici. 

Desde el año pasado colaboro ocasionalmente con el Laboratorio Urbano de la Bicicleta (LUB).
Mi cuenta en twitter: @PepeLeMico"

- ¿podrías hacernos una valoración comparativa entre ir en moto e ir en bici? ¿Crees que tu estado físico y tu salud han mejorado al cambiar?

El primer día ya me di cuenta de que en bici tardaba sólo unos minutos más, porque aunque la velocidad punta de la moto sea mayor, la distancia relativamente corta (unos 5 km) y el tráfico tan denso no dan mucha ventaja a los motoristas.
En cuanto a la salud y la forma física el cambio es muy notable. El primer año perdí bastante pesodesde entonces me mantengo ahí, también mejoró mi espalda y puedo contar con una mano las veces que he estado enfermo en los últimos años.

Aquí nuestro protagonista, autor también de todas las fotos :-)

 - ¿Consideras que tienes un estilo como ciclista? ¿Qué tipo de ropa y accesorios sueles usar a diario?

Me gustan algunas cosillas como las gorras de ciclismo o la bolsa messenger, las encuentro prácticas y bonitas, pero mi estilo es el mismo en bici y a pie. Esto es importante para animar a la gente que aún no se ha lanzado: no hace falta llevar maillot para ir al trabajo, al centro o al supermercado de la esquina. Quizá, y dependiendo del tipo de bicicleta que tengas, un abrigo largo no sea la mejor opción, pero en general no es necesario vestirse de manera especial para usar la bici.
Si algún día voy más formal, los zapatos o las botas me van igual de bien que las zapatillas de deporte.
Lo que sí recomiendo es elegir prendas que te hagan más visible, sobre todo en invierno: además de las luces, si tienes una chaqueta clara y otra oscura, mejor ponte la clara si vas a volver de noche.

Ya luego el fin de semana, cuando puedo salir a carretera voy con todo el pack: maillot, culotte, manguitos, etc. pero el ciclismo deportivo es otra cosa.

- ¿Has circulado en bici por alguna otra ciudad española? ¿Qué opinas del sistema público de bicicletas de Viena? ¿Podemos aprender algo en España de cómo circulan los vieneses, o te gusta más el estilo de aquí?

En España no mucho, la verdad. Cuando voy a Sevilla siempre me quedo con las ganas, pero un defecto del Sevici es que el abono mínimo está pensado para visitas turísticas de hasta una semana, es muy caro para usarlo sólo unas horas.

Hace poco mi mujer y yo alquilamos un tándem en Ámsterdam, que fue una experiencia muy divertida, pero lo que más conozco es Viena, porque voy a menudo allí por trabajo y soy usuario del sistema público. Allí se llama Citybike, funciona de maravilla y no puedo estar más contento. A menos que haga muy mal tiempo, siempre es mi primera opción para moverme por la ciudad, por delante de metro, tranvía o autobús.
En cuanto a la manera de circular me sorprende que aun habiendo muchísimos kilómetros de carril bici segregado, en aquellos tramos en los que se comparte calzada no he visto ni sufrido situaciones de acoso por parte de los conductores, lo que me hace pensar que están bastante acostumbrados a convivir con ciclistas.

la cosa pública

 - ¿Nos puedes dar algunos consejos para enseñar a montar en bici a adultos y a niños?

El primero, intentar dejar el miedo en casa. Hay que ir con cabeza y respeto porque es un vehículo, pero la bici en sí no es peligrosa.
Y luego mirar hacia delante, nunca hacia abajo; antes de salir al tráfico practicar los giros, la frenada y aprender las reglas básicas de circulación.
Los aparcamientos de los centros comerciales son buenos sitios para aprender los domingos cuando están vacíos, y con las marcas del suelo puedes preparar tu propio circuito de prácticas.

- Con LUB has dado el paso hacia un activismo más visible. ¿Cuales son las mayores satisfacciones derivadas de colaborar para tu comunidad? ¿Lo recomiendas?

Mi pequeña experiencia al colaborar con una asociación que promueve el uso de la bicicleta ha sido muy gratificante. El simple hecho de conocer otras personas que comparten preocupaciones y hacen cosas por mejorar la vida en la ciudad donde vives es muy alentador. Además este sito es muy peculiar, aquí ves más bicis por la mañana que en ningún otro sitio, y viene pasando desde hace un siglo. De hecho, el monumento al trabajador fronterizo que hay en la frontera lleva una bicicleta. Es el medio de transporte ideal en un lugar donde no hay cuestas, casi siempre hace buen tiempo y el tráfico de coches ha llegado a un extremo insostenible. Y luego está el paso del aeropuerto, que es algo curiosísimo… igual que en tu puedes esperar con el semáforo en rojo a que pase un autobús o quizá un tren, aquí varias veces al día hay que parar para que despegue o aterrice un avión.

esperando por ese avió

 
Pero por alguna razón, cuando la gente vuelve a casa por la tarde deja la bici y se empieza a mover de nuevo en coche, quejándose de la falta de aparcamiento y de los baches que hay en las calles. Eso podría invertirse, las bicis están ahí, sólo hay que sacarlas a la calle y usarlas más.

Sin duda me ha encantado la contribución de Rubén y sus reflexiones, tan acertadas, muchísimas gracias!
Ya sabéis, si sois ciclistas urbanos y pensáis que vuestra experiencia puede ser de interés para ciclistas (noveles o no), contactad conmigo.
Hasta la próxima!

jueves, 9 de marzo de 2017

Como elegir abrigo para ir en bicicleta

Hola amigos! Hoy volvemos con unos consejos sobre indumentaria que espero que os sean de utilidad sobre todo a los que estáis empezando a ir en bici por la ciudad o para aquellos que sentís que algo falla en la adaptación de vuestro abrigo a la vida ciclista urbana. Es normal que cuando comienzas a montar en bicicleta uses la ropa que ya tenías, no hace falta que empieces a comprarte un montón de ropa nueva. Según tengas que ir sustituyendo prendas en tu armario, ya irás adquiriendo cosas que se adapten más a tu nueva vida ciclista. Una cosa esencial de tu equipo son los abrigos, ya que soportarás condiciones meteorológicas muy diversas: sol, viento, lluvia, nieve, frío, calor... y todo eso mientras pedaleas y prestas atención al tráfico. No necesitas llevar un estilo deportivo si no te gusta, es posible ir en bicicleta por la ciudad con un abrigo "de vestir" que se adapte al resto de tu indumentaria y sin sufrir en el intento. Y si el estilo deportivo es lo tuyo, adelante, lo tendrás mucho más fácil.

Esta chica ya conoce muchos secretos de montar en bici...
imagen vía Pinterest

No me voy a detener aquí en condiciones muy extremas, y ya dedicaremos un post específico a la lluvia más adelante... pero hay ciertos básicos a tener en cuenta:

- Los abrigos de corte ancho, que no tengan la sisa (zona de las axilas) ni la espalda muy estrecha son tus aliados, porque se adaptan a la postura inclinada hacia adelante y con los brazos extendidos. Pruébate un abrigo (tuyo o de la tienda) y reproduce esta postura como si te sentases en el aire y agarrases un manillar alejado. Si el forro interior cruje o protesta, si la tela tira o los botones amenazan con estallar, este abrigo no te va a resultar cómodo en bici. Resérvalo para otras ocasiones o no te lo compres si era tu gran inversión para diario y también piensas usar la bici de forma cotidiana. Huye de los abrigos demasiado estrechos o entallados, y pásate al corte recto y ancho, a la manga francesa (con guantes) o normal, y elige la longitud por encima de la rodilla. Ganarás en comodidad y también en estilo.
- No subestimes el poder de una capa. Sobre esto ya he escrito antes, os dejo aquí el enlace. Son bonitas, estilosas, nunca cogen olor a sudor en las axilas porque no las tienen, pueden ser impermeables también, rara vez tendrás que lavarlas... son fantásticas. Al elegirla recuerda que no tenga mucho vuelo o parecerás un cometa. Si ya la tienes, adáptala.
- Precisamente por el tema del sudor, elige telas transpirables. No quieres condensación dentro de tu abrigo, y llegar totalmente empapado a trabajar. NO. Ni siquiera cuando llueva: hay ropa impermeable que también es transpirable, como el gore-tex. Pero bueno eso ya va en gustos y presupuestos, y ya hablaremos más adelante de la lluvia... :-)
- También debes elegir telas un pelín resistentes a los enganchones y al rozamiento, ya que las que sean algo delicadas podrán sufrir algún accidente mientras sacas la bici de casa, la candas, te pones el bolso bandolera y otras acciones que repetirás muy a menudo.
- Además del corte recto y ancho, tipo saco (Balenciaga estaría muy orgulloso de nosotros), otro corte muy práctico para ir en bicicleta es el abrigo con manga murciélago, es decir, sin sisas, con una curva ancha que va de la cintura a la manga. Es estupendo porque nunca te agobiará, sudarás menos y cogerá menos olor.
- Las gabardinas entalladas molan un montón. Quedan muy bien, son ligeras y a la vez abrigan, pueden llevarlas abiertas o cerradas... Pero prepárate para lavarlas cada una-dos semanas. Y mucho cuidado con el cinturón suelto, peligro de enganche en tu rueda trasera.
- Elige abrigos que puedan lavarse fácilmente. A más apretado el abrigo, más se ensuciará en la zona de las axilas y deberás lavarlo cada cierto tiempo. Valora que lo puedas lavar en la lavadora, aunque sea en programas especiales, o cada cuánto tiempo tendrás que llevarlo a la lavandería, opción que no es la favorita de mucha gente como yo. Una opción casera de emergencia para eliminar el olor del forro interior de un abrigo sin lavarlo es cepillarlo/frotarlo con un paño humedecido en agua y jabón, como si lo lavases sin sumergirlo. Aclarar con varias pasadas de paño humedecido en agua limpia, secar colgado al aire. Otro truco muy bueno es darle golpes de vapor caliente con la plancha por el interior de las zonas afectadas. He probado ambos y funcionan, pero también tendrás que lavar alguna vez, tenlo en cuenta.
- Además, nunca, nunca, te abrigues más de la cuenta. Esto es un error que yo todavía cometo de vez en cuando, me fallan los cálculos. Conviene que tengas bien identificados tus abrigos diferenciando entre frío, temperaturas medias, y calor. Los de frío los usarás a la ida y a la vuelta, los otros dos quizá te sobren a la vuelta... ¿donde te los guardarás? Recuerda que puedes quitar y poner capas intermedias para modificar la estación en la que usas cada abrigo y para aligerar su calor a la vuelta a casa en esa soleada tarde de primavera.

Si sigues estos consejos tus abrigos pasarán el bici-test sin problemas. Por último, deciros que el abrigo es lo que más se ve en vuestro atuendo ciclista después de la propia bicicleta. Si sois coquetos u os gusta vestir bien, y empezáis a montar en bici, os encantará lucir abrigos bonitos o representativos de vuestra personalidad. Podrás llevar colores atrevidos como el rosa, el amarillo, el naranja o el rojo, que además aumentan tu visibilidad en el tráfico, y disfrutar de estampados originales, como lunares, rayas, cuadros o flores. ¿Porqué no? Y todo eso sin descuidar el aspecto práctico!!

Hasta la próxima amigos! :-))

jueves, 8 de diciembre de 2016

Regalos no materialistas para hacer todo el año

Hola amigos!! Ya sé que en estas fechas se hacen regalos porque son las Navidades, pero en realidad no todo el mundo las celebra(mos), y por otra parte hay otras muchas celebraciones y ocasiones en las que podemos necesitar una buena idea para regalar. Como en un cumpleaños, un aniversario, o como premio por algún logro importante. También para una de esas personas de nuestro entorno que se merece algo especial por ser como es, o porque ha logrado algo importante tras esforzarse mucho. Regalar es algo bonito, y no tenemos porqué regirnos por las normas convencionales para hacerlo.

Últimamente me doy cuenta de que a veces regalar un objeto es algo intrusivo para la otra persona. Muchas veces se regala algo que le gusta más al que está comprando que al que lo va recibir. "Bueno, si no le gusta, ya lo descambiará" "Va con ticket regalo" "Lo puedes devolver"... regalar así puede quedar impersonal. ¿Para eso intercambiamos todos dinero y en paz no? Se supone que lo bonito de regalar es conocer a la otra persona y tener un detalle especial, no simplemente hacer una demostración de gasto.

Además, no todo el mundo quiere nuevos objetos en su vida. Muchas personas están reduciendo conscientemente sus posesiones, o quieren decidir ellas mismas sobre aquellas cosas materiales que poseen y porqué. También debemos ser respetuosos con ellos y su forma de ser y pensar. Ahora yo también lo entiendo.

Has pensado alguna vez...?:

- Regalar cosas de comer: una caja de bombones artesanos, una cesta de productos gourmet, una suscripción a una cesta ecológica, una participación en unos viñedos u olivares... Las cosas de comer son geniales porque gustan a todo el mundo, son cosas físicas, se disfrutan en compañia, y cuando se gastan, desaparecen, no ocupan un espacio no deseado. No son un horrible marco de fotos ni un jarrón.
- Regalar experiencias discretas: una cena especial, un masaje, ir a una cata de vinos, una excursión que estaba pendiente (ahora sí que sí), visitar (e incluso explicar) una exposición a un amigo, o hacer un minicurso de cocina entre amigas (con picoteo posterior)...
- Regalar experiencias sorprendentes: desde una experiencia multiaventura para tu hermano, hasta ese "vale por el viaje de tu vida" que le puedes hacer a tu pareja. Vivir algo inolvidable es el mejor regalo, y sabes que esa persona se lo merece.
- Regalar conocimientos. Aquí la bicicleta es un buen ejemplo. Enseña a esa amiga a circular por la calzada, o a tu amigo a reparar pinchazos. Acompaña y asesora a tu prima en la elección de su primera bici, tú que controlas tanto.  ¡Menudo regalazo! Otras ideas: enseñar a usar la máquina de coser, enseñar a hacer punto, enseñar a hacer yoga básico... ¡lo que se te ocurra!
- El mundo de las tarjetas regalo y las suscripciones. Si tienes un amigo lector empedernido, una tarjeta regalo de esa librería (física o digital) donde suele comprar, será muy bien recibida. ¿qué tal una suscripción a su periódico o revista en papel favorito? Y lo mismo se aplica a tiendas de cosmética, ropa, juguetes... es mejor esto que regalar algo para "que si no les gusta lo descambien". ¿Qué tal una suscripción a una aplicación de meditación?

¿se os ocurren más "cosas" chulas que regalar en este sentido?
¡¡Un saludo y nos vemos el año que viene!!

jueves, 24 de noviembre de 2016

Confesiones: la mecánica de bicicletas no es fácil

Hola amigos! Hoy quiero hablaros de la mecánica de la bici, eso que para algunos es tan fácil y sin duda tan divertido. Para mí es exasperante, frustrante y complicado. Esto es así, debo confesarlo. Me considero ciclista urbana, pero no tengo ni idea de mecánica. No es por vagancia, que lo he intentado. Tampoco soy una persona patosa... es un misterio misterioso...

Este libro no me sirvió para nada. Busca nueva familia XD

De pequeña sabía perfectamente arreglar un pinchazo de bicicleta, y usar el inflador después. Hoy, creo que soy incapaz. La primera bici que me compré de adulta fue la primera prueba de mi ineptitud. Hablando con el dependiente ni siquiera sabía expresar bien los nombres de las partes de la bici, y mi conversación era tal que "y entonces si esta parte si pone así, eso es malo ¿no?, es que de verdad que soy muy torpe..." En serio que esto me hacía pasar muchísima vergüenza, hasta me parecía un obstáculo insalvable para llegar a montar en bici por Madrid. Si no tenía ni idea de bicis, ¿cómo leches iba a poder montar en ella? Un día, con esa primera bici, intenté inflar un poco más una rueda, porque la notaba algo floja. El resultado fue que rajé la goma de la cámara alrededor de la válvula (mírate, has conseguido escribir esas palabras tú solita?) Cuando llevé la bici de nuevo a la tienda no se lo podían creer, que me hubiera cargado una rueda... se conoce que no supe mantener la válvula recta, le apliqué fuerza a la vez que la torcía... y plas.

Con esa bici lo máximo que he hecho ha sido engrasar la cadena. Yo creo que esa tarea sencilla la conseguí hacer bien, pero quizá si me hubierais visto hacerlo... os habríais llevado las manos a la cabeza.

Luego llegó la eléctrica. ¡¡Qué paciencia los de la tienda...!! Me dijeron "prácticamente mantenimiento cero" Pues la primera semana ya estaba yo allí... que me daba error el display y que no tiraba la potencia de la batería. Era una tontería tan grande como que se me había descolocado un dispositivo que lleva mi bici en un radio de la rueda trasera, que al dar vueltas sirve para medir la velocidad y calcular la asistencia eléctrica que proporciona. Vamos, que me enderezó una piececita con la mano, delante mío, así sin despeinarse, y me dijo "ya está". Yo ahí la autoestima bien ¿eh? Sin problemas.

Enseguida me di cuenta de que con esa bicicleta ya iba a ser totalmente incapaz hasta de inflarle las ruedas. Así que cada tres-seis meses, la llevaba al taller, me daban un repaso, y listo. Es vergonzoso, lo sé. Una vez intenté inflar un poco una rueda con una compi del trabajo, y la acabamos desinflando por completo. Bueno, al menos esa vez no me cargué la cámara. La tuve que llevar al taller de al lado del curro y aguantar estoicamente el oprobio de explicar qué me había pasado. El del taller no hizo preguntas y me la infló gratis, gracias.

En una ocasión cogí la bici después de varios meses de estar de exámenes, y llevaba las ruedas totalmente desinfladas. Y así, de camino al cole, con mi hijo subido y todo. Hasta una lerda en mecánica como yo sabe que con ese plan puedes rajarte toda la rueda. Me tuvo que ayudar a inflar ambas ruedas otro padre ciclista al que recuerdo como nuestro héroe particular. Súper vergonzante.

Otra vez una extraña carambola de golpe en la manilla del freno contra un retrovisor de coche, combinada con subir a un bordillo a lo raro, hizo que las pastillas de frenos de la rueda delantera se me aflojasen y girasen. Sí amigos, que me quedé sin frenos de delante, y eso cuando ya sabía que llevaba los de atrás muy gastados. Un desastre total, afortunadamente, no me pasó nada, conduciendo con mucho cuidado y con la batería apagada por supuesto. Desde la Biblioteca Nacional a metro Sevilla sin frenos, olé. Allí en ese semáforo que ya sabéis, había una providencial pareja de policía ciclista que me auxilió. La agente femenina me quiso "inmovilizar el vehículo" (si, habéis leído bien), y admitió no tener ni idea de mecánica. El otro agente fue más constructivo, sacó sus herramientas reglamentarias de la bolsita trasera del sillín y mirándome fijo mientras me lo arreglaba en un pis-pas, me dijo que así no podía ir por la vida.

Tenía toda la razón, claro. Y os prometo que lo he intentado. He consultado muchos vídeos en Youtube, en los que quiero denunciar que no se ve un pimiento y hablan raro. He consultado a amigos ciclistas que controlan demasiado de mecánica para que yo entienda un pepino de lo que amablemente me están explicando. Me he comprado libros de mecánica ciclista. Sin ningún tipo de resultado, porque no se entiende ni papa oyes.

Tendré que aceptar que no es lo mío o que no se puede controlar de todo, y para la mecánica ya habrá gente mejor que yo. Me consuelo pensando que hay excelentes talleres en mi ciudad, en los que me puedo sentir muy bien atendida y pagar por ello, que así rula el negocio de las bicis una vez haces el gasto de comprar una y accesorizarte... Y también hay talleres que te lo hacen por la voluntad, para el que no pueda pagarlo. Y siempre están los buenos amigos :-)

¿Y vosotros? ¿Confesáis también vuestra inoperancia mecánica o la lleváis en secreto? ¿Sois el típico manitas con control absoluto?
¡Hasta la próxima!


jueves, 10 de noviembre de 2016

Lectura ciclista: "Cuaderno para ciclistas de ciudad"

¡Hola de nuevo! Pasada la fase mudanza, por la que tuve que retrasar el post de la semana pasada (mis disculpas, porque estoy hasta arriba de cosas XD), vuelvo a la carga con nuevos contenidos, esta vez retomando el tema de las lecturas y libricos ciclistas. Que ya sabéis que yo soy un poco ratoncillo de biblioteca.

Si sois amigos de ir a curiosear librerías del tipo que sean, habréis notado que desde hace dos o tres años los libros sobre ciclismo urbano se han multiplicado. De nuevo el efecto moda se hace más que patente. Cuando visito grandes superficies (Casa del Libro, Fnac, La Fábrica...) suelo ver libros sobre bicicletas o sobre ciclismo normalmente bastante cerca de la caja, junto a accesorios incluso. También otro tipo de literatura apuesta por incluir una bicicleta en la portada porque los editores saben que vende.

Hace bastantes meses visité Plasencia y en esta bonita ciudad extremeña hay una librería muy famosa por su calidad, y la verdad es que entras y te gustaría pasarte allí tres horas y haber traído a tu viaje alguna maleta extra. Un paraíso para lectores grandes y pequeños. Se llama La Puerta de Tannhäuser, Librería para Replicantes, para más señas.

El caso es que picamos todos los miembros de la familia, yo incluida. Yo, incapaz de decidirme entre todas las cosas a las que les estaba echando el ojo, al final me compré un libro menos serio, muy bonito, con gomita tipo carpeta incluida (sin ningún tipo de funcionalidad, hay que decir, pero para eso se titula "cuaderno") y con unas ilustraciones preciosas, muy divertida,s especialmente las interiores. Al principio pensé que estaba adquiriendo un libro publicado por alguna arriesgada y moderna editorial extremeña, pero no, se trataba de una pequeña editorial madrileña, que también está muy bien pero le quitó algo de emoción al asunto. Porque lo podría haber comprado sin irme de viaje vaya.



Los que seáis muy ciclistas de pro os escandalizaréis con la portada en la que dos personajes van en bici por un carril bici rojito de esos que van por la acera. Eso cuando ya montas en bici es como una declaración de intenciones. Además, el carril parece ser de doble dirección, pero ellos van en paralelo, sin problemas. El libro está escrito aparentemente por una parejita ciclista urbana, o eso es lo que nos transmite la portada, que parece ser un autorretrato de los autores. El contenido tiene un toque gracioso o y un agradable estilo informal, con bastantes referencias a la cultura popular, pero si ya eres ciclista urbano no te aportará nada nuevo. Se lee rapidísimo y los apartados os recordarán a cosas ya leídas como: tipos de bicis, mecánica básica, algún toque rollo nostálgico ochentero... y bastante desparpajo. No obstante es un bonito regalo para amigos o familiares que aún no se hayan iniciado en el tema bici, o para gente a la que le gusten las cosas cuquis. Un punto a su favor es que desdramatizan mucho cosas como el mojarse si llueve. Perfecto para que a algún novel le pique el gusanillo, pero si ya eres un ciclista consolidado este libro no va a estar entre tus imprescindibles. Aviso, he descubierto que también tienen otro libro igual, pero para runners.

Me despido por esta semana, el siguiente post será sobre mi bestia negra, la mecánica ciclista. Así que si queréis reiros un rato (de mí, claro), no os lo perdáis.

Hasta pronto!

jueves, 20 de octubre de 2016

Armario minimalista y ciclismo urbano

¡Hola amigos! Hoy quiero hablaros del concepto de armario sostenible minimalista y ver si es realmente compatible con la práctica del ciclismo urbano. En principio, ambos conceptos pueden encajar perfectamente en un estilo de vida sostenible y enfocado a lo ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Usar la bici como medio de transporte por tu ciudad, como vía para un turismo diferente o incluso como práctica deportiva responde a una necesidad personal de apostar por una movilidad más verde y más alejada del consumo de carburantes fósiles. Por su parte, el armario minimalista es un concepto que poco a poco de va abriendo camino en nuestra forma de vestir y consumir. Puede tener varios enfoques y variantes, desde el armario cápsula que proponen proyectos como el Project333 pasando por el uso de materiales orgánicos, ecológicos, prendas de comercio justo o fabricadas en tu región o país...

Imagen vía @AnoukYve (Pinterest)


Lo principal en el armario minimalista es:

1- Saber lo que tienes. No vale tener un armario en el que puedas hacer una expedición hasta las fuentes del Nilo. La cantidad de prendas y complementos debería de ser algo mesurada, y deberías ser capaz de hacer un inventario mental de tu ropa de cada temporada.
2- El dueño de ese armario minimalista no consume por consumir, ni se va de compras de manera desaforada "a ver qué encuentra". Tampoco tiene ropa de hace varias temporadas con la etiqueta puesta, nunca estrenada.
3- En un armario minimalista no hay prácticamente nada que no esté en uso. Normalmente sólo está a la vista la ropa que te vas a poner esos tres meses o esa temporada, el resto está guardada o almacenada. No se guarda ropa de tres tallas menos por si algún día vuelves a tener la talla de los 14 años, y las piezas almacenadas por motivos emocionales están muy contadas. El dueño de este armario recicla, dona, regala o vende las prendas que no va a usar nunca más según su calidad, estado y valor para futuros usuarios.
4- A cambio de esta racionalización en cantidad, se invierte en calidad. Como ya dijimos, buenas prendas, de materiales de calidad, incluso si queremos, tejidos sostenibles y confección de comercio justo. Y sobre todo, prendas que nos sienten bien, nos gusten, y combinen con la mayor parte del resto de nuestro armario. Después deberemos cuidar estas prendas para que nos duren muchos años en perfecto estado.
5- De este armario debes ser capaz de extraer varios armarios "cápsula" para cuando hagas escapadas o viajes: un pequeño conjunto de prendas de ropa que te permita viajar ligero pero con estilo y según tu destino.

Naturalmente hay excepciones, como la ropa de esquiar, la de andar por casa, la de ir a yoga, esos vestidos que sólo te pones la semanita que vas a un destino playero, o el abrigo gordo que en tu ciudad sólo necesitas dos semanas en todo el invierno, o esos dos vestidos "buenos" y atemporales que tienes guardados para ocasiones especiales. Estas piezas de tu armario son necesarias y no las vas a eliminar en aras del minimalismo desaforado (que también existe).

Pero ¿qué ocurre cuando combinas armario minimalista y ciclismo urbano? Pues que añadimos la variable del sudor y un mayor desgaste de la ropa (por ejemplo, de los pantalones vaqueros o de vestir). Son cosas a tener en cuenta. Cuando leo blogs de adalides del armario minimalista en los que exponen sus 33 prendas de ropa que van a usar en esos tres meses, veo las tres camisetas y los dos jerseys que afirman tener, y pienso para mi "esta gente no suda, ni siquiera mancha la ropa, se pasan dos días con la misma camiseta oliendo estupendamente". Pienso en gente que por ejemplo bloguea desde casa, muchas veces no trabaja fuera, lleva una vida relativamente tranquila y su ropa no sufre apenas desgaste. Para ocasiones especiales alquilan un vestido de cóctel o un mono de esquí. No es mi caso. Yo sudo y cuando hace calor, me cambio de camiseta o parte de arriba a veces ese mismo día si vengo de una dura jornada en la oficina y aún me quedan compromisos. Añadamos más variables: si eres madre o padre, si en tu trabajo te exigen ir bien arregladito o tienes que usar traje y corbata... el armario cápsula se va alejando más y más de tu realidad cotidiana.

Yo desde el principio vi que las cápsulas no eran para mi, salvo para hacer maletas para ir de viaje, en esas ocasiones el concepto me ha sido de gran ayuda. Para el día a día, me resulta imposible reducir tanto mi armario, ya que no visto igual en la oficina que los fines de semana en familia, vivo en una ciudad en la que realmente hay dos temporadas de loco entretiempo y soy la típica friolera que viste por capas, etc. Pero sí es verdad que más allá de restringir mi armario a x número de piezas, las enseñanzas del armario minimalista me han sido de una ayuda increíble para racionalizar, mejorar, limpiar y optimizar mi guardarropa en los dos últimos años. Tardo menos en elegir qué voy a ponerme al día siguiente, y en mi armario sólo hay ropa que puedo ponerme de verdad. Gasto menos tiempo y mi armario se adapta a mí, y ya no me genera ansiedad ni consumismo absurdo.

Creo que como aprendizaje personal y como apuesta por una forma de vivir más coherente y sostenible, a cualquier ciclista urbano le gustará comprometerse con este tema. Existen multitud de recursos en internet para los que os queráis aventurar en esta nueva forma de ver vuestra forma de vestir. Ya sabéis, todo sea por el planeta :-)

Hasta pronto amigos!

jueves, 6 de octubre de 2016

Mascotas en bicicleta

¡Hola amigos! Hoy quiero compartir con vosotros algo que seguramente ya hayáis visto por las calles de vuestra ciudad: compañeros ciclistas que llevan a sus mascotas en bicicleta. Lo que más se ve son perros, obviamente, pero también se puede ver algún gato y otras mascotas menos habituales como conejitos, cobayas e incluso algún erizo. Mucha gente les lleva en bici porque a veces no es posible entrar en el transporte público con ellos, para hacerles disfrutar de un buen paseo, y para transportarles a un parque o zona verde de la ciudad donde puedan pasar un rato al aire libre. También puedes necesitar tranportar a tu animal de compañía a casa de un amigo o familiar que te lo va a cuidar antes de irte de vacaciones. Y si tu medio de transporte es la bici ¿porqué no lo vas a llevar en bici?

Dexter siendo cuqui. Vía @Showbiz ;-)

Hay muchos sistemas para portar a tu animal de compañía en bici. Los más sencillos son rejillas que se adaptan a cestas frontales, convirtiendo tu cesta en una especie de pequeño transportín. También puedes adquirir cestas frontales y traseras especialmente pensadas para llevar animales en bicicleta, o customizar un transportín cuadrado para adaptarlo a tu portaequipajes trasero. Esto debería bastar para animales pequeños como cobayas, pájaros, gatos, o perritos pequeños. Piensa que las cestas frontales robustas pueden aguantar hasta 5 kg, y los portabultos traseros bastante más (date cuenta de que ahí montan niños hasta 22 kg).

El tema de la rejilla es por seguridad: tuya, de tu mascota, y del resto de usuarios de la vía. Es igual que cuando vas en el interior de un vehículo motorizado: un gato suelto y asustado puede hacer estragos y causar un accidente grave. Y aunque no cause un accidente, un animal nervioso puede saltar y escaparse, hacerse daño o ser atropellado. En bici es igual, con algunas salvedades. Un perro o incluso un gato tranquilo y bien acostumbrado pueden ir en una cesta sin rejilla, pero recomiendo la precaución de ponerles el collar y sujetarles de alguna manera para evitar algún salto fortuito. En cualquier caso, tú eres el que mejor conoce a tu mascota y su comportamiento. Estoy segura de que habrá gente que llevará a su caniche o chihuahua en su bolso colgando del hombro, o en una mochila a la espalda, pero piensa que en caso de caída puedes aplastarlo. Siempre irá más protegido en una cesta o transportín. En el caso de animales más pequeños e impresionables, lo mejor es que vean lo menos posible.

Para perros un poco más grandotes, lo mejor es un portabultos trasero adaptado o una bolsa delantera, incluso conviriendo tu bici en un triciclo para ganar más estabilidad. Por supuesto también puedes optar por un buen remolque: los que sirven para niños van estupendamente, pero también los hay específicos para mascotas. ¿Y porqué no hacer que tu hijo y tu perro compartan el remolque? Los hay de varias plazas.

Recuerda que habrá muchas soluciones que puedas instalar tú mismo si eres un poco manitas, o que tu taller de confianza no tardará nada en adaptar ese viejo transportín en un transportín para bici, permanente o de quita y pon. Siempre hay opciones antes de comprar algo comercializado específicamente para ello. Infórmate también de la normativa de tu ciudad por si acaso te expones a multas con unas opciones determinadas pero no con otras, y valora tus preferencias.

Si disfrutas de la bicicleta en tu vida diaria, también puedes hacer que tu adorada mascota te acompañe en ella. Así normalizas el uso de la bici, muestras al resto de usuarios de la vía y a tus conciudadanos su cara más amable. Es, literalmente, como asociar a la bicicleta urbana un montón de vídeos de gatitos y similares. Pero no olvides que si tu mascota no consigue acostumbrarse tras varios viajes o experiencias o no disfruta como tú, es mejor que no la obligues, puedes estar sometiéndola a estrés innecesario por un mero postureo. En caso de estrés y de que realmente tengas que hacer el viaje en bici, prueba a eliminar los estímulos sensoriales (quitando visión, por ejemplo) y acompañar al bicho de objetos que le den seguridad, como juguetes, prendas con tu olor, etc. Todos sabemos que hay gatos y perros que lo pasan fatal en el tren, coche, bus... ¡y la bici no iba a ser una excepción para algunos! En caso necesario consulta con tu profesional veterinario.

Os dejo enlace a un tablero en que he creado en Pinterest, "Bike Pets", con varias ideas posibles de porteo tomadas de la vida real.

¡¡Que las disfrutéis!! Y por supuesto estaré encantada de escuchar todas vuestras experiencias en la materia. ¡Hasta pronto!

jueves, 22 de septiembre de 2016

¿Se ahorra dinero yendo en bicicleta?

Hola ciclistas! Hoy un tema candente: el dinero. El ahorro de dinero es uno de los principales reclamos de la bicicleta como medio de transporte. Yo y cualquier otro ciclista urbano os puede confirmar que la diferencia de gasto respecto a tener un coche es abismal, pero no pienses que ir en bicicleta es gratis porque no es así. Quería escribir este post para ayudar a la gente a decidir de una manera más informada, y también para desmontar ciertos mitos.

Imagen vía 123RF


Ir en bici es muy barato, porque la mayoría de días no gastas nada de nada. De hecho, hay escenarios en los que es prácticamente gratis. Por ejemplo: te regalan una bici de la nada (esto no significa que la bici no cueste dinero, pero no te lo ha costado a tí, eso es verdad), y créeme, incluso aunque sea un hierro usado y viejo, si es de tu talla probablemente te acaban de hacer un regalo para toda la vida. Te la arreglas tú mismo (necesitarás herramientas o alguien que te las preste), te ayuda un amigo, o la llevas a un taller colaborativo de voluntarios para que te la pongan a punto. Aún así necesitas invertir en ciertas cosas como un buen candado, de los caros, para que tu bici siga contigo para siempre. Es posible que tengas que hacerte con un kit antipinchazos (los hay muy baratos), un inflador (o acercarte a talleres o gasolineras que dejen usar uno gratis) y alguna llave esencial. El hecho de usar casco o no, y por tanto tener que comprarlo, depende de tí y de la normativa de tu ciudad. Si tu bici no tiene las luces reglamentarias, también es inexcusable comprarlas. No te la juegues.

Y ya está, no necesitas más. Nunca más. Barato, ¿verdad?

Pero normalmente la bici te la tienes que comprar y después realizas un montón de pequeñas inversiones asociadas a su uso. La compra de la bici es el desembolso inicial de una vida de autosuficiencia en el transporte sostenible. Puedes conseguir una bici bastante barata si la compras de segunda mano. Sólo asegúrate de que su procedencia sea legítima, que no sea robada, y que la persona que la vende es su propietaria. Nadie da duros a cuatro pesetas y fomentando el robo de bicis sólo provocas que el día de mañana te la roben a tí también.

Infórmate bien de tus deseos y necesidades para comprar tu bicicleta. Si sospechas que lo tuyo es un capricho pasajero, no te gastes demasiado dinero. Si estás firmemente comprometido, atrévete a invertir. Compra la plegable de tus sueños que cabe en tu ascensor, la eléctrica que necesitas, la clásica que te enamora, o la híbrida que te servirá tanto en la ciudad como en el pueblo. No tengas miedo a pensarlo semanas o meses. Piensa que te estás comprando "tu coche". Recuerda que las bicis eléctricas necesitan recargarse cada 50-60 km. Pero tranquis, que son unos 20 céntimos de euro cada recarga. A mi me da para toda una semana de ir en bici al trabajo.

Ahora es posible que necesites accesorios: luces, inflador, casco, cesta, sillita portabebés, portabotellas, kit de herramientas... la línea entre la necesidad y "la necesidad" es delgada, así que es probable que gastes bastante dinero, y con alegría.

Después viene el gusanillo de las "otras bicis". Por lo visto, irresistible para todo ciclista de pro. Casi nadie se conforma con una sola, siempre acabas sufriendo el deseo, aunque sea pasajero y no sucumbas, de comprarte otra o varias.

Además, hay muchas empresas dedicadas a diseñar y comercializar ropa y complementos para los ciclistas no sólo deportivos, sino también urbanitas: impermeables chulos, el chaleco reflectante para la noche, cascos vintage, accesorios que te permiten llevar falda sin poner en peligro tu intimidad, o jeans específicamente diseñados para montar en bici están ahí esperándote, y el dinero te quema en las manos. La clave está en tu actitud hacia el consumo y a que pienses bien cada inversión. 

Por último, está el tema de la mecánica. Resumiendo: o aprendes (y compras herramientas); o te lo hacen gratis (puedes acabar siendo como el amigo pesado que siempre pide a su amigo informático que le actualice el antivirus); o pagas por ello a un taller especializado. Debes preveer esto como posibles gastos periódicos, y también pensar que puede haber indeseables gastos sobrevenidos en el tema mecánico.

Y después ya está el tema del seguro, que es un tema bastante tabú, pero que puede incluir asistencia en carretera, seguro de robo, seguro de vida, responsabilidad a terceros, etc. Se paga una vez al año y cada uno decide si lo quiere hacer o no. Lo mismo ocurre con iniciativas para "matricular" tu bici como el biciregistro español. En otras ciudades estoy segura de que las bicis pagan por circular o similares. Infórmate de la normativa en el lugar donde vives.

Con esto quiero transmitiros que ir en bicicleta es muy barato, pero incluso ciñéndote a los gastos más básicos, necesitarás hacer ciertas inversiones. Aunque sólo sea un buen candado, una luz potente para la noche y un casco si lo quieres. O cualquiera que consideres tus básicos imprescindibles en tu caso concreto.

Pero también quiero romper una lanza en favor de la bici como medio de tranporte. No te sale gratis, pero es infinitamente más barata que un vehículo a motor: no gastas en aparcar, no pagas ITV, normalmente no pagas impuestos, no gastas en gasolina, las recargas de la eléctrica son irrisorias, y nunca las pagas a plazos como los coches. Además, en una bici debidamente pertrechada puedes llevar a varias personas, no es verdad que sea un vehículo unipersonal.

La comparación con el transporte público depende un poco de cuánto cueste este en tu ciudad, cuántos km ahorres yendo en bici, etc. En general, la bicicleta supera con creces al transporte público en gasto, ya que este tiene un gasto mensual y la bici, en el peor de los casos, un gasto en taller mecánico cada 3-6 meses y un pago anual de seguro, y en el mejor de los casos (sin seguro, usuario autónomo en tema mecánico, sin accidentes) gasto cero después de la inversión inicial.

Espero haber contribuido a clarificar aspectos económico en torno a la bicicleta que sean útiles para potenciales usuarios reales. Si tenéis dudas, preguntad aquí o a cualquier amigo ciclista. ¡Todos estamos deseando que os animéis a coger la bici!
Hasta dentro de dos semanas!