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jueves, 11 de junio de 2015

La bicicleta en la escuela de la calle: el acoso

Hola a todos! Hoy quiero hacer una reflexión sobre la situación en la que se encuentra la bicicleta como medio de transporte urbano. Hace unas semanas leí los dos primeros libros de la trilogía inacabada "El asesino de reyes", y (no spoiler) la situación del protagonista a veces me recordó a mi infancia. Digamos que le toca hacerse respetar en una escuela, y no es precisamente un macho alfa. Yo misma he sido "la niña nueva" en muchas escuelas diferentes, y tuve que crearme una serie de estrategias, conscientes o no, para salir airosa. Sin la menor intención de frivolizar sobre el importante y gravísimo tema del acoso escolar, recordar esa sensación infantil me hizo inmediatamente ver que la bicicleta también es "el niño nuevo" en las calles (sí, incluso aunque sea más antigua que el resto de los vehículos), y yo no se vosotros, pero montando en mi bici por la calzada muchas veces me siento acosada por los abusones de las calles: conductores que te intimidan pasando demasiado cerca, que te adelantan a velocidades no permitidas en poblado, que te humillan y ningunean si protestas, que te tocan el claxon sin piedad en calles de un único carril, porque vas demasiado lenta.

Este señor odia la lluvia. Y a tí también. Imagen vía www.hoyvida.org


En los últimos meses he tenido diversas experiencias desagradables que no retroalimentaré escribiendo aquí con todo detalle, porque no merecen la pena. Sólo diré que me han hecho peinetas respetables madres de familia de barrio bien, me han dado un golpe en la bici gracias a un uso escaso de los retrovisores, e incluso un hombre joven de escaso atractivo se permitió el lujo de decirme que pedalease más rápido, que necesitaba adelgazar. También me han hecho demostraciones de cómo sus trozos de chatarra humeantes pasaban de cero a cien en 4 segundos. Y se muy bien que todos vosotros podéis contar historias iguales y peores.

La escuela de la calle es dura, y como ya he dicho otras veces, la bicicleta es un recién llegado débil, un imán para los abusones que quieren descargar de alguna manera sus frustraciones. ¿Y qué hemos de hacer nosotros? ¿Lloriquear en un rincón? ¿Renunciar a ser nosotros mismos? ¿Chivarnos a los profes y a nuestros padres? Pues sí y no. Se llora a escondidas, porque si el abusón te ve llorar, vas listo. No se renuncia jamás. Y sí, se lo cuentas a los que  "mandan": denuncias a quien tengas que denunciar ante las autoridades, y tomas números de matrícula de coches, taxis y motos, y de los autobuses, número de línea, hora, lugar y número del coche. Ponte cámara si te hace sentir más seguro. Yo la verdad es que no llevo, pero alguna vez le he dicho a un conductor que la llevaba y que tuviera cuidadito...

Contra los abusones el código de actuación es muy claro. Llegas nuevo y te clasifican en piltrafilla, pelota, empollón, guay... y deciden si se van a meter contigo o no. Esto no sólo pasa con la bicicleta, pasa con cada uno de los ciclistas individualmente. Mantente firme y demuestra no tener miedo. Hazte respetar, mira a los ojos. Demuestra que controlas, que eres un buen conductor. No te muestres ansioso por que te dejen pertenecer a su grupo, la verdad es que tampoco te interesa tanto ir a 90 km/h. La bicicleta tiene una serie de ventajas suficientemente probadas a todos los niveles, tanto personales como comunitarios. Es moderna y vintage, deportiva y a la vez elegante, ecológica y civilizada. Ya está quedando claro socialmente que los coches están muy out, y que los ciclistas son algo así como gente interesante o al menos, con ideas propias, gente que se preocupa por el bien común. Así que no tienes porqué dejarte humillar. 

Ante la agresividad (verbal), puedes necesitar responder con la misma moneda (muchos abusadores ni se lo esperan y menos si eres mujer) o puedes necesitar mantener la calma y ser exageradamente educado para que el otro quede en evidencia como un energúmeno. Espero sinceramente que no tengas que lidiar con agresividad física, pero todos sabemos que esto también ocurre. Con la gente simpática y cordial, sonríe y se amable, agradece que te cedan el paso cuando ellos tengan la prioridad, o que te dejen hacer limpiamente ese cambio de carril. Señaliza siempre tus movimientos, hazte visible y respeta las normas. 

Y nunca, nunca jamas seas tú un abusador con alguien más débil que tú, como por ejemplo un peatón. Nada de avasallar con la eléctrica por la acera, nada de saltarse el semáforo en rojo asustando a la gente que cruza. Eso es inaceptable y te pone a la misma altura moral que el resto de abusadores. A los débiles hay que respetarlos y ganarse entre ellos una buena reputación. Eso suele repercutir positivamente en todos los sentidos, y me refiero a que te sentirás mejor contigo mismo, pero también la gente se sentirá mejor con respecto a las bicicletas. Y eso nos interesa, es nuestra responsabilidad.

Esto es todo por hoy. Consejos anti-abusones y recomendación literaria, todo en uno!
Qué opinas tú sobre este tema? Qué actitud crees que hay que tener ante los abusones de las calles?
Pasad buena semana y hasta pronto!