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jueves, 26 de mayo de 2016

Opinión ciclista (y demoledora) sobre pulsera Fitbit Charge HR

Hola amigos! Hoy quiero contaros mi experiencia tras casi un año usando una de esas cosas que llaman "wearables", es decir, tecnología que integramos en nuestra indumentaria diaria y que nos hace (supuestamente) la vida más fácil. El año pasado le regalé esta pulsera inteligente a mi marido por su cumpleaños, y después me compré yo otra. Dicen que te ayuda a adelgazar progresivamente, porque te monitoriza y que eso hace que la gente se pique (te puedes poner objetivos, lanzar retos a otros usuarios) y comience a llevar una vida más sana. Os cuento un poco mi opinión y nivel de satisfacción con el cacharrito.

Imagen vía la página oficial del aparato
En principio, la pulsera da poca talla y cuando te la compras online corres el riesgo de meter la pata. Hay dos tallas, pequeña y grande, y yo tan pichi (mujer, menos de metro sesenta y cinco) me compré la pequeña. La realidad es que me queda bastante justa, y al principio el plástico de la pulsera está tan rígido que no se curva bien alrededor de tu muñeca y todo te aprieta. El aparato viene con unas instrucciones algo atemorizantes estilo "si se le duermen las manos, deje inmediatamente de usar la pulsera". Reconozco que a mí los primeros tres o cuatro días se me dormían los meñiques. Las indicaciones sobre a qué altura de la muñeca y/o antebrazo debes colocar la pulsera para que registre adecuadamente tu ritmo cardiaco también son de traca. Como objeto a llevar en la muñeca, es bastante gruesa (aproximadamente 1 cm), por lo que si estás acostumbrado a un reloj extraplano como me pasaba a mí, te molestará para todo. Por ejemplo, se me suele quedar enganchada en las mangas de la ropa (ojo al ir en bici y levantar el brazo para señalizar).

Se supone que entre todas sus funcionalidades está diagnosticar la calidad del sueño, medir el número de pasos, número de peldaños subidos (en pisos, ajá), número estimado de calorías gastadas (calculado según tu metabolismo basal calculado a su vez según la media de tus pulsaciones y ejercicio físico diario), km recorridos, pulsaciones, peso (se lo metes tu a través de la App o se sincroniza con la báscula Aria) etc etc. La realidad es algo diferente. Para medir el sueño tienes que dormir con ella puesta todas las noches, y es bastante incómoda además de que se enciende con los movimientos. Eso me crispa. Si eres de cambiar mucho de postura por las noches, te dirá que has dormido mal aunque tu hayas dormido como un cesto. Los pisos subidos y bajados te cuenta tanto las diferencias de altura que hagas subiendo y bajando escaleras, como las que te hagas en las escaleras del metro, en el ascensor, o con una cota de altura progresiva (subiendo una cuesta) o eso es lo que nos parecía a mi marido y a mí, porque si no aquello no tenía explicación. Otra cosa muy graciosa es cuando te dice el número de pasos que has hecho: a mi me ha avisado de llegar a los 10.000 pasos (la programé para vibrar al llegar a esa cifra) removiendo una bechamel o cambiándola de sitio de una mesa a una estantería. Porque lo que mide es el movimiento de tu brazo y tu cuerpo al caminar, no realmente tus pasos. Mi marido por ejemplo la programó, cuando se cansó de los pasos, para que le avisase al sobrepasar un consumo calórico de más de 2000 calorías diarias. Y también le pasaban esas cosas, lo que ocasionaba siempre risas en casa. Hablo en pasado porque la pulsera de el fue presumiblemente descuartizada y tirada a la basura por nuestro hijo, en una suerte de accidente fortuito con encubrimiento alevoso, y ya no quiso comprarse otra.

Cuando vas a hacer ejercicio (salir a correr, hacer una clase de yoga, o subirte a la bici), tienes que avisar a la pulsera a través de la App instalada y sincronizada desde PC o dispositivo móvil. Un rollo, desde mi punto de vista. Si no haces esto, no toma nota de ese ejercicio y tomará medidas menos ajustadas, como las de todo el día. Yo nunca lo he hecho. Hace unos meses mejoraron la App y puedes ver ciclismo también, ella solita te lo identifica y muestra los minutos que has montado en bici. Pero tampoco funciona bien del todo, a mí siempre me saca menos minutos de los que hago realmente (debe ser que ya monto sin despeinarme y no me afecta a las pulsaciones).

Otra funcionalidad es sincronizar con el teléfono para que te avise de mensajes entrantes y llamadas (que después debes consultar y coger desde el terminal, no desde la pulsera). Pero esto sólo funciona si instalas cosas raras en el teléfono, si nunca alejas los dos cacharros más de cinco metros, y te avisan de que ambos gastarán mucha más batería. Adivinad si he usado alguna vez esta función. Premio.

La verdad es que es gracioso mirar la App de vez en cuando y ver cuantos minutos de cardio has logrado con la actividad física de ese día o semana, pero no se hasta que punto merece la pena. Para los que vamos mucho en bici, justamente hacemos pocos pasos, así que es un poco chufa. La batería dura 5 dias, no una semana, 5 días. Lo normal es que un día salgas de casa y te encuentres con que se te ha muerto el reloj. Y con esa gracia pierdes todos los datos que no hayas sincronizado previamente.

Y por último lo que menos me gusta de ella es que el reloj solo se enciende en el display digital si 1- levantas la muñeca hacia tí, 2- le das dos golpecitos con el dedo (diversión asegurada para los niños), o 3- le das al diminuto botoncito lateral. Resultado: no puedo ver bien la hora cuando voy montando en bicicleta salvo en los semáforos, porque si no es peligroso. Con mucho sol pasa como con la pantalla del móvil, que no se ve un pimiento. Como veis estoy feliz con ella.

Para finalizar, unas apreciaciones sobre la báscula Fitbit Aria. Desde el principio me cayó mal, porque en mi báscula analógica había adelgazado casi tres kilos, y esta maldita me los volvió a poner. Pero además, es que es un timo. Youtube está lleno de videos que denuncian su mal funcionamiento. Se supone que te pesa y te da tu porcentaje de grasa corporal. Pues bien, a mi marido siempre se lo dice, pero a mí me dice el peso y después me dice BF? (es decir body fat interrogación, y yo pienso para mis adentros WTF?). Eso es, yo no tengo grasa corporal para esta báscula, estoy lista para ir a una competición de alterofilia o algo. Una vez, una sola vez, me dijo que tenía un 10,8% de grasa corporal. Me quedé patidifusa y lo busqué en google: parece ser que lo saludable en una mujer de mi edad es de entre un 20 y un 30%, y sinceramente, yo delgada no estoy. Así que encima de dio un valor incorrecto.

Recapitulando ¿creo que fueron una buena compra? no, gastamos quizá demasiado dinero en objetos que no realizan la función prometida, o que son incómodos de usar. El dinero (en total 400 euros, que se dice pronto) habría estado mejor invertido en irnos de fin de semana, comer fuera o ahorradito en el banco. ¿Los volvería a comprar? pues no, para tener un cuentapasos, que es la función que más me gusta, me pillo uno mucho más básico, y que no sea de pulsera, y a correr. ¿Creo que son útiles para el ciclista urbano? Pues no, porque con otras aplicaciones tipo Strada, Endomondo y similares (por ejemplo la que incluye el Iphone) creo que quedan cubiertas todas o varias de sus funciones, y más, por ejemplo la posibilidad de ver tus rutas sobre plano.

Y hasta aquí mi demoledora opinión sobre la pulsera Fitbit, y de rebote sobre la báscula. Quizá haya gente que no esté de acuerdo conmigo, y a ellos les funcione genial y les cuadren todas sus posibles aplicaciones. Siento haber sido tan sincera, pero pasado el enamoramiento inicial que hace que no veas todos los defectos, el uso cotidiano a lo largo de muchos meses han dejado al descubierto la cruda realidad: un cacharro más, innecesario y que no funciona como debe. Recordaré esta compra como ejemplo de lo que el consumismo desaforado me influye en mi vida diaria, para ocasiones en las que necesite pensarme las cosas y contenerme un poco.

¿Vosotros usáis algún aparato de estos? ¿Aplicaciones? ¿Estáis contentos?
Gracias por leerme, y hasta pronto!!

jueves, 28 de abril de 2016

Usando gafas con lentes fotocromáticas en bici

Hola amigos! Este post es para gafotas, entre los que me incluyo. La gente que usa gafas y va en bicicleta es una especie aparte de ciclista. Tiene suerte, porque le entran menos cuerpos extraños en los ojos, le molesta menos el viento, se le mete menos agua de lluvia directamente en el ojo (vemos a través de una lente salpicada de gotitas, pero vemos), etc. Esto como ventajas. Como inconvenientes: si no usamos gafas de sol, la lente puede darnos reflejo en la piel y quemarnos más fácilmente la delicada piel del contorno de ojos, se nos escurren con el sudor y si son oscuras y/o de pasta dan mucho calor en verano. Además, nos gastamos una pasta en gafas de sol graduadas. En mi caso además no puedo usar lentillas de ningún tipo, así que como miope con un 2,75 en cada ojo, dependo de las gafas todo el día.

Hasta ahora, cuando empezaba la temporada de sol, me llevaba mis gafas de sol graduadas al trabajo y me las ponía al salir hacia casa por la tarde, porque hay varios puntos del recorrido, en dirección norte-sur, en los que me molestaba la luz, y enseguida me pongo a guiñar los ojos como un hurón o un vaquero en un duelo bajo el sol. De hecho soy capaz de ir en bici guiñando un sólo ojo, mientras que al otro me tape el sol mi propia nariz... En fin. Mis gafas de sol graduadas son bastante molestas, ya que son un modelo muy barato, de pasta negra, se calientan muchísimo con el sol directo y dan mucho calor en la cara. Como punto a favor, recubren muy bien y no me entra ni un rayito por ningún sitio.

Este año quise hacer una inversión en mí misma (sabía que serían carillas) e informarme sobre los cristales esos que cambian de color y se oscurecen en condiciones de sol. Se trata de cristales que reaccionan a la luz ambiente, y por ello se llaman fotocromáticos. O como me gusta llamarlos, "cristales solysombra". Ya nuestras abuelas y madres han tenido estos cristales, pero en su caso se ponían amarillos o rositas y se les seguía viendo el ojo a través de la lente. Ahora las cosas están muy avanzadas, y resulta que hay cristales que se oscurecen un 80%, y hasta un 100%. Y con cobertura ultravioleta y todas esas cosas necesarias, y colores a elegir: gris, marrón... Fui a la óptica y me explicaron todo, elegí (más bien me eligieron, con mucho arte la verdad) una montura nueva y me las hice. Me recomendaron el color marrón para la lente, ya que favorece la agudeza visual de las personas miopes, por lo visto. Los cristales elegidos fueron unos Transitions (marca) Signature (producto), de las cuales puedes saber más aquí. Se oscurecen hasta un 80%, por lo que en condiciones de playa o nieve recomiendan usar otras con protección total. Las hay aún más avanzadas (y caras), pero ofrecen entre sus mejoras reaccionar mejor en el interior de un vehículo. Y como yo no tengo coche, no me interesaban para nada: cuando alquile un coche, ya me pondré las de sol normales.

Muchas gracias, Getty Images :-)

Bueno, la cuestión es que estrené mis gafas y me encantan. Al principio me veía rarísima con esta montura más estilo cat-eye (que pesados son los diseñadores de gafas, que cada año se lleva una cosa diferente) y algo retro, ya que son de carey por fuera y azules por dentro. Parezco la archivera de Gotham. Además, como ya no son cuadradas, me veía mucho las ojeras, y no me veía tan favorecida como con las otras. Cuestión de acostumbrarse. En el lado bueno de la montura, al ser más grandes, cubren mucho más los ojos cuando los cristales se oscurecen.

¿Y que tal funcionan los cristales "solysombra"? Pues os diré que son alucinantes. Cuando sales de casa sales con tus gafas normales, de cristal transparente, y te olvidas de que son especiales. Luego cuando vas en bici y te da un poco el sol de cara, o el sol relumbra en los edificios o algo, los cristales empiezan a oscurecerse. El nivel de oscurecimiento se adapta a las condiciones: puedes llevar el cristal algo tintado, o totalmente oscuro. Cuando entras en un interior sin luz natural, o vas por un exterior con sombra, la gafa se vuelve a poner transparente en unos dos o tres minutos. Esos dos o tres minutos pareces una señora mayor, pero la verdad, son una pasada y si montáis en bici con vuestras gafas de ver, y os molesta el sol, os las recomiendo. Se acabó el parar a un lado para sacar vuestras gafas de sol, se acabó salir de casa con las gafas de sol puestas que en el portal no ves un pimiento porque ya está bastante oscuro. Ideal para padres y madres gafotas que por las mañanas además de la bici manejan varios bultos y personitas, y no pueden estar cambiándose de gafas según si hace sol o sombra. La conducción en bici se hace más cómoda, disminuye la fatiga visual y guiñas menos los ojos ante la claridad.

Creo que hay más marcas de cristales fotocromáticos, y me consta que hay gafas especiales fotocromáticas para ciclismo, pero no estoy segura de que también se puedan graduar. Espero que con mi experiencia sepáis que podéis tener cristales fotocromáticos con vuestras propias gafas de ver y vuestra graduación, y que no es necesario llevar una montura deportiva para montar en bici por la ciudad. Podéis hacérselo a una montura normal y corriente, del estilo que más os guste, e integrarlo en vuestra vida cotidiana urbanita.

Vaya, que os las recomiendo!!

Espero que os haya gustado el post, hasta la próxima!!

jueves, 3 de marzo de 2016

Ciclismo urbano: pros y contras de usar el casco

Hola amigos! Hoy me gustaría poner sobre la mesa el uso del casco ciclista en ciudad, porque sabemos que en carretera es obligatorio (y muy recomendable). Entre los ciclistas urbanos hay una gran división de opiniones sobre si se debe o no usar casco en vías urbanas. También hay una oposición bastante fuerte a que sea obligatorio por normativa. A mi me recuerda todo esto a cuando hace 30 años los motoristas no querían llevar casco, pero entiendo que las velocidades alcanzadas por cada tipo de vehículo no son asimilables, que en general es totalmente comprensible que la gente prefiere tener la libertad de decidir. Yo no quiero decir que sea mejor una cosa ni otra, ya que cada caso personal es un mundo. Sólo diré que yo siempre uso casco, incluso para salir a dar una vuelta por el parque y por supuesto cuando circulo por las calles de mi ciudad. Y le pongo casco a mi hijo, que a sus cuatro añitos ya va por el tercero :-)

Directo a la wishlist XD Vía el blog Ohmybike


Soy plenamente consciente de que el casco no me va a proteger de casi nada si un coche me arrolla o si tengo un accidente mínimamente grave. El casco protege la cabeza y su contenido hasta un cierto punto, pero no la médula espinal ni los órganos internos contenidos en el tórax y el abdomen de ser aplastados, ni protege mis venas y arterias de sufrir una sección fatal, o mis huesos largos de romperse. Creo que parte de la clave de ir en bicicleta por la ciudad de forma responsable está en ser consciente de la fragilidad del cuerpo humano y de la velocidad a la que circulan tanto nuestra bicicleta como el resto de vehículos, que por cierto pesan cientos de kilogramos y alcanzan velocidades muy respetables en poblado, pese a la prohibición de superar los 50 km/hora... En el caso de los ciclistas no hay ninguna estructura protegiendo nuestro cuerpo de salir despedido varios metros, o de ser aplastado. Incluso nuestra bici puede herirnos en un impacto. Creo firmemente que una conducción responsable y respetuosa de las normas, aumentar nuestra visibilidad y elegir de forma consciente nuestras rutas por ciudad hacen mucho más por nuestra seguridad que un casco. Y aún así lo sigo llevando cada día que cojo la bicicleta. 

En fin, aparte de esta reflexión no apta para hipocondríacos, y dejando de lado el debate sobre la obligatoriedad normativa, está claro que el casco tiene pros y contras muy obvios, que pueden inclinar la balanza hacia usarlo o pasar de el. Para que no se diga que soy demasiado partidista, he dejado los contras para el final XD. No, en serio, opino que hay una solución fácil para casi todos los "contras" :-)

PROS

- Te protege (un poco)
- Es un buen ejemplo para los niños, que aún no entienden todas las implicaciones de usarlo o no.
- En caso de colisión y accidente, tu seguro y el seguro del otro vehículo/peatón buscarán cualquier resquicio para culparte a tí, el temerario ciclista. Lo hemos visto en un montón de casos. Llevar todo lo exigido por la normativa (luces, catadióptricos) y más (casco, reflectantes, incluso chaleco) pueden ayudarte a ganar la batalla de las apariencias.
- Protege a tus hijos y familiares menores de edad de traumatismos leves y medios. A nadie le gusta ir corriendo a urgencias con un crío sangrando profusamente por una brecha (sin importancia) en la cabeza. Lo digo por experiencia. Además son hereditarios.
- Tener que cargar con el casco cuando aparcas la bici no es tan malo. Puede incluso dar lugar a alguna conversación interesante. Te define como ciclista ante los no ciclistas, más allá de unos zapatos o un reloj caro. Además, sabías que hay cascos plegables, ¿no?
- Te protege de los elementos: viento, radiación solar, frío, lluvia y nieve. Incluso del sol, el viento, el polen y los bichos en los ojos si eliges el casco adecuado. Los hay con visera, gafas incorporadas, orejeras, tejido impermeable... qué más quieres?
- El casco puede formar parte de tu estilo. Los hay realmente bonitos y puedes usarlos como un complemento más. Si amas los sombreros, te acaban gustando los cascos...
- El casco es el soporte ideal para otros accesorios: retrovisores especiales, luces intermitentes, reflectantes, o tu vídeocámara para grabar la gran ciudad. Se te ocurre un sitio mejor donde poner todo esto de forma realmente útil?

CONTRAS

- Es el enemigo del cabello recién lavado, o de cualquier tipo de peinado exigente. Te deja el cabello hecho un desastre, aplasta rizos, deja marcas raras...
- Te deja marcas en la frente, te puede arruinar el maquillaje o producir acné.
- Los cascos más accesibles son demasiado deportivos, mientras que los cascos más urbanos, con un estilo más neutro, suelen ser carísimos.
- Es un fastidio cargar con el casco a todas partes, como si no lleváramos suficientes cosas entre bolso, portátil, carpetas, bolsa de la comida... no necesito otro bulto más.
- Es un gasto absurdo comprar casco a los niños, se les queda pequeño continuamente y lo dejan nuevo.
- En general, llevar casco es un agobio, te hace sudar más en la cabeza y cuero cabelludo y le resta al montar en bici parte de esa sensación de libertad que tanto te gusta.

Se os ocurren más pros y contras? Cuáles son vuestros principales motivos para usar o no usar el casco en ciudad?

Espero que os haga gustado la entrada de hoy. Saludos!!



jueves, 3 de septiembre de 2015

Mi opinión personal sobre la polémica del carril-bici

Hola amigos ciclistas! Hoy quiero daros mi personalísima opinión sobre el tema del carril bici. Si, así sin anestesia ni nada. ¿El carril bici es la panacea de la movilidad sostenible, o es una herramienta maligna ideada por el eje del mal que forman los fabricantes de coches y los productores de petróleo y gasolina? Escribo este post casi con miedo, como si hiciera algo peligroso... no, es broma, aquí es donde yo doy mi opinión y creo que siempre soy una persona respetuosa :-)


Por dónde vas tú? Imagen vía blog Madridnostro :-)

Hace meses que me da la sensación de que la polémica con el carril bici está llegando a un punto de inmovilismo. Cualquier comentario inocente o intencionado en twitter genera líneas de conversación de cientos de tweets. Hay cuentas de amor-odio al carril bici. La gente se insulta y se bloquea... en fin, que os voy a contar que no sepáis. No me quiero meter en ese berenjenal de decirle a nadie que él está equivocado y yo tengo la razón. Yo no estoy en posesión de la verdad absoluta. No diseño ciudades, ni soy ingeniera, ni arquitecta ni nada de eso. No llevo muchísimos años pedaleando por la ciudad. La verdad es que aquí sólo daré mi humilde punto de vista: el de una mujer que lleva dos años circulando por madrid, pero poquito, porque de casa al trabajo y al cole y a la guarde y alguna rutilla más, y ahí me he quedado, para ser sinceros. Esto es lo que hay.

Mi opinión como mujer adulta: no me gustan demasiado los carriles bici, porque sólo valen para que por ellos circulen poquitos ciclistas. Vamos, que si te cruzas con uno que va muy flipado te da hasta miedo chocarte. Que NO me imagino una auténtica masa crítica ciclista pedaleando en doble sentido por dos metritos de anchura junto a los carriles coche. Y digo esto desde la experiencia de usar carriles-bici (segregados y por la acera) a diario, en O´donell, en Alcalá, y en Serrano. Este último es de traca, ya lo sabéis todos, circular por él es un acto sacrificial de tu bicicleta, tu culo, y los enseres que lleves en la cesta. Y mucha gente aún se lo hace a contramano. Los carriles bici, que los uso, son incómodos, y no cabemos todos. No caben todas las bicicletas que yo quiero que haya en Madrid, sinceramente.

A mi me gusta más ir por la calzada, pero me dan miedo los coches que van a toda castaña en algunas calles. Por ejemplo, en Príncipe de Vergara o en el Paseo del Prado, da algo de miedito incluso por el carril 30 y con una bicicleta eléctrica. Y se que no soy un bicho raro, porque por estas calles muchos ciclistas van por la acera. Yo lo que hago es ir por otras calles. Yo jamás iría en bicicleta por Gran Vía tal y como está ahora la situación, por mucho carril 30 que le pongan. Es triste pero es así. Me conformo con ir por calles de un sólo carril para cada dirección, o de una sola dirección. Estas calles suelen tener un montón de cedas el paso, pueden tener bonitas cuestas, como mi ruta alternativa que cruza Malasaña y Chueca, y pueden tener el firme hecho una pena. Sólo ocasionalmente me meto en calles grandes. Me siento un poco desterrada de este tipo de calles, a mí también me gustaría coger el camino más corto, pero por ahora, no me veo yendo en bicicleta por calles como la Gran Vía. Prefiero ir tranquila y sin sobresaltos, valoro mi seguridad y no soy una conductora agresiva.

Mi opinión está dividida porque también soy madre. Bastante miedica y algo sobreprotectora, supongo. Estoy en mi derecho y supongo que los genes y las hormonas mandan. No hay más que hablar. Con mi hijo (ahora mismo, cuatro años recién cumplidos y acérrimo calzadista "cuando sea mayor" como él mismo dice) al principio iba por la acera, luego probé la calzada, tuve varios sustos de los que no quiero ni acordarme (y juro que no fueron culpa mía), luego otra vez por la acera... luego caminando empujando la bici.... ahora parque-carrilbici-boulevar (que técnicamente, es una acera como la copa de un pino). Si no llevo a mi hijo en bicicleta al cole, me despido de la bici todo el día. Así que me aguanto, y si me ponen una multa en el boulevar, la pagaría. No quiero volver a llevarle por la calzada tal y como está la situación ahora. Y además, qué haré cuando sea demasiado grande para llevarle de paquete y tenga que ir en su minibici? Yo no soy tan valiente ni me siento tan capaz como para llevarle por la calzada con cuatro o cinco años. Yo creo que hasta los 10 o 12... Para llevarle, me gustaría más seguridad e infraestructura ciclista. Como un carril bici, mira tú por donde. O bicibuses municipales para todos los coles. Por pedir, que no quede.

Como veis, soy la contradicción hecha ciclista. ¿Alguien se siente identificado conmigo, o soy una vergüenza para el ciclismo urbano?

Bueno, así ya he puesto mi opinión por escrito, que era un poco larga. Entiendo que las posturas son muy diferentes y que se puede ser muy anti-algo... hasta que te tocan lo tuyo. Pero insisto, a mi me gustaría: menos coches en mi ciudad, límites de velocidad más bajos, más pacificación, rutas seguras al cole... y una calzada para todos, segura y transitable. Respeto, educación y convivencia. Y si en algún sitio es necesario un carrilbici, pues que lo hagan, pero que no sea el objetivo final ni la única solución.
Hasta la semana que viene, ciclistas!!

jueves, 14 de agosto de 2014

Cumpleaños ciclista: 1 año en bici por Madrid

Este mes cumplo un año yendo en bicicleta a trabajar por mi ciudad, Madrid. Antes de entrar a trabajar también llevo a mi hijo a la guardería/colegio, aunque no le recojo por la tarde. Soy totalmente una recién llegada, soy consciente de ello. He de decir que mis trayectos son casi siempre los mismos (no vale la pena que me meta en RiderState, mi ruta es muy repetitiva porque en ella me siento segura), que son sencillos y no muy largos, ya que hago unos 50 km a la semana. Y que para emprender esta nueva aventura en mi vida me hice con una bicicleta eléctrica, que consideré necesaria, dada mi forma física y mi ritmo de vida, para realmente cumplir y usarla a diario como transporte. Pero también es verdad que cojo la bici haga frío o calor, llueva o nieve. La he dejado en casa muy pocas veces: cuando he estado enferma con bronquitis, o un día de invierno que realmente diluviaba a la hora de salir y me daba pena mi hijo (aunque le llevo forrado en plan niño burbuja, pero ese día era demasiado), o cuando tenía que hacer algún papeleo o recado en algún sitio desconocido donde no me sentía cómoda yendo en bicicleta. Y os puedo asegurar que esos días de metro o autobús me hervía la sangre mientras veía las bicis circular.


Imagen via Mistartitas


Mucha gente piensa que ir en bici por ciudad, por la calzada con los coches, es una locura. Yo no pienso que lo sea tanto, pero sí reconozco que se necesita cierta audacia, liarse la manta a la cabeza y atreverse. Y hay veces que se pasa miedo, seamos sinceros, hay veces que los coches te pegan sustos, te pasan rozando, que las motos no te respetan y los conductores de autobús hacen como que no te ven y te ponen en grave peligro. El que diga que esto no pasa, miente. Los ciclistas vamos por ciudad un poco de prestado, con mucho cuidado y con mil ojos. Unos tienen miedo y deciden echarle morro e ir por la acera forrados de reflectantes, no sea que les atropelle un coche saliendo de un garaje. El extremo opuesto es el del ciclista loco que va sin frenos y se salta los cedas y los semáforos en ámbar en plan "ya me verán y frenarán". Un peligro para ellos, para los coches y para el resto de ciclistas. Muchos de los que circulan apropiadamente se compran la cámara y se la ponen en el casco "por si acaso": y eso, señores, es señal de que aún no circulamos del todo seguros. De ahí el "debate" carril bici o calzada, del miedo. Yo ya daré mi opinión sobre esto más adelante. No cabe duda de que nos queda mucho por avanzar, pero hoy estoy de cumpleaños. 

Lo que quiero decir es que circular por ciudad es difícil, nadie dijo que fuera un camino de rosas. Pero créeme, si yo puedo hacerlo, tú también. No soy atlética, no he ido al gimnasio en mi vida. No soy capaz de correr más de unos pocos minutos. No soy delgada (ni pretendo serlo). Soy madre, trabajo y estudio, me levanto cansada muchas mañanas y por la noche estoy que me caigo de sueño. Pero hoy a mis 32 años me siento más sana y feliz, más viva, y tengo clara una cosa: ya no hay marcha atrás, la bici ya es mi transporte urbano, y espero que por muchos años más.

Felicidades también a vosotros por ir en bici por vuestra ciudad, o por estar pensando en hacerlo. Merece la pena. Hasta pronto, ciclistas!!

jueves, 10 de julio de 2014

Camisetas ciclistas para todos!

Por fin ha llegado el veranito, y se espera que sea largo y que después disfrutemos de un otoño bastante cálido. La prenda unisex por excelencia en este momento es la camiseta, sin duda. ¿Quieres llevar camisetas de calidad, diseño moderno realizado por jóvenes artistas, y que además informen a todo el que te vea de lo mucho que amas las bicis? Quizá ya conozcas la página Threadless, yo llevo años comprando en ella porque las camisetas son muy originales y es raro ver a otra persona copiándote el modelito. Algunas están muy rebajadas, el cambio del dólar nos beneficia a la zona euro, y las camisetas llegan impecablemente empaquetadas, sin pagar aduana. Nunca he tenido ningún problema. Como ya sabéis este blog no tiene ánimo de lucro, así que no hay ningún descuento que os vayan a hacer por entrar desde aquí, ni os voy a susurrar ningún código vip. Sólo os comento que en Threadless tienen categoría temática "Bikes" y que os van a encantar. Cada camiseta lleva su título y autor en el interior del cogote, son realmente simpáticas. Las hay de chico, de chica, de niño, bodys para bebé, versión sudadera, colores variados, bolsas y fundas para móvil... También puedes pasar un buen rato votando diseños aspirantes, o incluso enviar tu propio diseño: si sale elegido... :-)


A que mola? Imagen via web oficial de Threadless


Yo tengo "World of bike" de Matt Hoch en negro puesta mientras escribo estas líneas. Toda una declaración de deseos e intenciones! En el curro gustó mucho y da para conversación pro-bici. Y todo muy Cycle Casual, claro. Os dejo el link, disfrutad de la galería y/o de la compra!

Pincha aquí para ver las camisetas más chulas de bicis ever!

Espero que os gusten, un saludo veraniego, ciclistas!


miércoles, 25 de junio de 2014

Opinión sobre un libro: Heels on Wheels

Últimamente no tengo mucho tiempo para leer literatura, pero hace ya bastantes semanas @elencita_ me chivó la existencia de cierto librito en la librería La Central de Callao. El título, Heels on Wheels, es decir, tacones sobre ruedas, me hizo gracia porque soy super fan de la serie Hell on Wheels, que trata sobre la construcción de ferrocarril que debía atravesar los Estados Unidos de este a oeste, y que es con lo que la autora, Katie Dailey, hace jueguecillo de palabras. Como en la familia somos muy libreros, propuse excursión y he de decir que todos los libros "famosetes" sobre bicis estaban justo junto a la caja, bien visibles. Sí, también estaba "Bici-osos", pero mi natural marujón me dejó las cosas bien claras y este fue el que compré.


Imagen via http://www.bikepedalecia.com.br :-)

He de decir que el libro es precioso, con unas ilustraciones muy cuidadas, que de por sí solas constituyen una galería de estilismos femeninos para ciclismo urbano. Una delicia, aunque tengo que decir que el apartado tacones parece algo forzado. ¡Menudas plataformas gastan! No me queda claro si la ilustradora está captando fielmente el estilo y estilismo de la autora, o se ha tomado alguna licencia artística en aras de ensalzar el título, tacones sobre ruedas, de manera conveniente. De cualquier manera, como mujer que camina sobre plano, no puedo que admirarme.

El libro está en inglés, su lengua original, pero en resumen su índice vendría a ser: cómo empezar, cómo incorporar el ciclismo en tu estilo de vida (aquí es donde más se habla de cycle chic, faldas, accesorios y belleza), pedalear de manera segura, aparcar (o cómo asegurarte de que tu bici no sea robada, en esto el libro es utilísimo, ya que en Londres esto es un auténtico problema), preguntillas raras, y mecánica, además de un apartado de fuentes para consultar.

En general el contenido está gracioso, especialmente para practicar un montón de vocabulario ciclista en inglés, muy útil para despúes leer y entender otras fuentes online o libros. Pero el libro no es excesivamente largo, es decir, te lo lees en una tarde con bastante holgura. Otra pega que se le podría poner es que es exclusivamente femenino, pero bueno, el título lo dejaba claro.

En cuanto al apartado de belleza cotidiana, está bastante bien y en general estoy de acuerdo con todas sus indicaciones y trucos. Une de manera inteligente belleza, seguridad y practicidad y está claro que la autora es una ciclista experimentada de las que no renuncian a ir guapas. ¡Como aquí reivindicamos! Y además pedalea por Londres, inclinémonos todos ante ella por valiente. Una cosa graciosa es que al tratar el típico aseo de sobaquillo a escondidas en los baños del trabajo, lo llama "italian shower"... ¡¡que pesados estos anglosaxons que piensan que los mediterráneos somos poco aseados!! Protesto enérgicamente :-)

Cuidado con sus indicaciones para circular, ¡que en cada país es diferente! Informate mejor en asociaciones de tu país o ciudad. En el caso español, en este post, Manual de urbanidad ciclista, hice en su día una pequeña recopilación. Mantente al tanto de la normativa de tu país y tu ciudad. Tambien hay cosas en las que puedes no hacerle caso, como en lo de pedalear con nieve... que ella prohibe. Según el país, es bien posible. En muchas ciudades es raro que cuaje, y los que hemos pedaleado en dias de suave nieve sabemos que es menos molesta que la fría lluvia invernal o que los vientos fuertes.

Bueno, en conclusión, un libro majo, bonito de leer, guardar, prestar y regalar, y no muy caro (precio original, 10£), de una temática poco habitual y que las féminas ciclistas agradecemos.

Espero que la recomendación os haya gustado, hasta pronto ciclistas!