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jueves, 18 de febrero de 2016

Joyas ciclistas, una tendencia ecológica

Hola ciclistas! Hoy quiero hablaros de una nueva tendencia que está pisando fuerte en los círculos más modernos y afines a la bici: se trata de las joyas con temática ciclista. Este tipo de piezas normalmente tienen un estilo industrial, vintage o incluso algo steampunk, pero también he visto muchísimas con un aire más clásico e incluso romántico. Por supuesto, hay complementos para todos los gustos, desde aquellos que satisfacen a los amantes de los pendientes y los brazaletes, pasando por anillos y collares. Además, especialmente aquellos que se basan en formas extraídas de la mecánica de la bicicleta, son piezas bastante unisex, ya que ya nadie se extraña de que los hombres quieran lucir joyas, y no sólo gemelos o alfileres de corbata, sino también pendientes, pulseras, anillos y collares.

reciclando caucho. via Pinterest

En este tipo de complementos he observado tres categorías bien diferenciadas. En primer lugar, aquellas joyas que simplemente usan la bici como una imagen a reproducir en pequeñas escenas bucólicas o campestres, bien se sirven de su silueta para evocar una idea. Son bonitas y pueden ser un buen regalo para alguien, pero yo por ejemplo no me decantaría por ellas para mí misma.

Después están aquellas que se basan más en formas orgánicas y abstractas que reproducen fragmentos de la bici, como ruedas o piñones de la cadena. De esta forma se consiguen joyas muy bellas que pueden estar realizadas en materiales costosos, como metales nobles e incluso piedras preciosas o semipreciosas. En estas joyas lo importante es el diseño, el acabado cuidado, y la calidad de los materiales. 

Y por último, están aquellas joyas que son auténticas obras maestras del reciclaje y el upcycling ciclista, ya que utilizan realmente piezas y componentes de bicis, incluyendo metal, cuero y caucho. Así convertimos bicicletas o fragmentos que pasan a mejor vida en complementos que son auténticas declaraciones de principios. Y por supuesto, estas son mis favoritas. Creo que tienen un encanto muy especial, porque son doblemente verdes: reciclan y expresan tu amor por la movilidad sostenible, pero sin ser demasiado ostentosas.

Más bicis y más árboles por favor! via Pinterest

A mi, personalmente, el tema de la joyería me fascina pero porque me gusta muchísimo verlas y apreciarlas, que no tenerlas y llevarlas. Mi abuela era una auténtica forofa de las joyas y además tenía un gusto excelente, y algo se me habrá pegado, supongo. Pero en la vida real, soy muy austera  y no me veo llevando piezas muy grandes o con demasiada personalidad. Me gustan las cosas pequeñas y más bien abstractas, o con formas de la naturaleza. No me gusta que las cosas que poseo hablen demasiado por mi.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy... ¿os veis llevando alguna de estas joyas y complementos? ¿O quizá sois más del tipo "yo la bici la llevo en el alma"? ¿Te animarías a regalar algo así a tus amigos o familiares?

Hasta la semana que viene amigos!


Sigue el tablero Bike jewellery de looking4green en Pinterest.


jueves, 21 de agosto de 2014

¿Eres un ciclista verde?

Cuando veo que la gente monta en bicicleta, me gusta pensar que en parte es porque tienen una conciencia ecológica desarrollada, no sólo por moda o por hacer bonito. La vida verde o respetuosa con el medio ambiente es difícil en la sociedad en la que vivimos, y no está exenta de contradicciones, ya que o te vas a una cueva a comer bichos, o el 100% eco en todas las facetas de tu vida es imposible de conseguir. Sin embargo, sí que hay algunas cosas que podemos incorporar a nuestras vidas para ser ciudadanos más verdes. ¿Quieres saber cuáles?


En primer lugar, las tres R: reducir, reutilizar, y reciclar. Esto significa que está muy bien reciclar, pero es importantísimo reducir nuestro consumo o al menos reducir el consumo objetos que generen mucha basura; reutilizar nuestras cosas lo máximo posible, reparándolas si hace falta, valorando las cosas que ya no necesitamos, y potenciando el préstamo y el consumo de objetos de segunda mano; y por último, reciclar nuestros desechos. Un ejemplo, ser verde no es comprarse ropa de algodón orgánico y Fair Trade. Ser verde es gestionar bien tu armario, alargando la vida de tus prendas, y comprando ropa de algodón orgánico cuando realmente ya necesites ropa nueva. Puedes aplicar esto a todas las facetas de tu vida.

Respecto a nuestro consumo cotidiano, hemos de ser conscientes de nuestro consumo energético, directamente relacionado con nuestra huella de carbono. Esto no se refiere sólo a si tenemos contratada una tarifa verde para nuestra energía doméstica, o si usamos o no gas en nuestra vivienda. Es muy importante la racionalización en la posesión y uso de aparatos eléctricos y electrónicos. En la sociedad actual lo que más aumenta nuestra huella de carbono es la generación de desechos plásticos, porque se hacen con hidrocarburos y producen muchísima basura, y sobre todo, la posesión de un coche o más de uno por familia, que también hace que siga la rueda de la producción y consumo de hidrocarburos. La posesión de un coche es algo que plantearse muy seriamente. Mucha gente piensa que lo necesita para vivir, cuando no es verdad, y la mayor parte del año lo tiene en el garaje. Cuando compras un coche haces una inversión de dinero brutal, y luego la dejas ahí devaluandose, mientras tu pagas letras y más letras. Contamina mucho, te genera muchos gastos añadidos. Es malo, en definitiva. Si vives en una ciudad, puedes vivir sin coche: usando tu bicicleta, el transporte público, sistemas de car-sharing para necesidades ocasionales, y alquilando un coche al viajar. No necesitas más. También cuando vas de viaje puedes ser ecológico, dosificando tu uso del avión, prefiriendo el tren, y haciendo un uso responsable de los recursos allá donde vayas.

La alimentación es un tema muy importante, sobre todo si tenemos hijos, porque forma parte de una educación para la salud propia y del planeta que les formará como ciudadanos del mañana. Evita en lo posible los productos demasiado elaborados y procesados, como bollería industrial, congelados y latas, y consume alimentos frescos. Apuntante a un grupo de consumo, o a una cesta de fruta y verdura. Compra a granel si tienes la oportunidad, para disminuir tu consumo de envases. Consume productos cárnicos y lácteos de proximidad y en pequeñas cantidades, y si pueden ser ecológicos, mejor. Compra pescados locales y sostenibles. Si tienes la posibilidad, produce parte de tus alimentos, con un huerto urbano, haciendo tu pan, tus confituras o tus yogures. Y acostúmbrate a cocinar, más que a calentar bandejitas de congelados en el microondas.

Por supuesto, estas son sólo algunas de las cosas que se pueden hacer para tener una vida más verde.
Espero que os haya gustado. Hasta la semana que viene ciclistas!