jueves, 20 de marzo de 2014

Niños en bici, pasado y presente

Esta entrada parte de la necesidad que todos tenemos de hacer memoria, de recordar de vez en cuando momentos bonitos de la vida, para atesorarlos y porqué no, compartirlos. Mi reciente adopción de la bici como medio de transporte en mi ciudad, Madrid, me ha hecho recordar mi pequeña historia como ciclista. Yo nací en el año 81, y aprendí pronto a montar en bici. Tuve la suerte de veranear con unos abuelos en una urbanización de valencia, con un bonito paseo marítimo, y con los otros, en Torrevieja. En esta última localidad alicantina mis abuelos tenían un modesto bungalow en una colonia en la que los propietarios eran casi todos obreros y gente humilde. La casita tenía un patio trasero y uno delantero, y la colonia tenía una cosa estupenda, y es que tenía un perímetro rectangular de casitas adosadas, y todo lo de dentro era peatonal. Yo tenía mis recuerdos borrosos de una bici chulísima, azul, con la que aprendí a montar sin ruedines. Recordaba la marca, BH, porque mi padre me repitió mil veces de pequeña que era la mejor marca de bicis, como para que me sintiera orgullosa de tenerla. Le pedí a mi abuela que buscase las fotos, y ella las encontró. Por detrás tienen el código de revelado de mayo del 85. Tengo cuatro años y unos pocos meses, pero en aquella Semana Santa debió ser cuando pasé de usar el triciclo rojo de pedales, a aprender a usar la bicicleta, muy pronto, sin ruedines.

Mi triciclo rojo

Mi primera bicicleta. Atención a la sonrisa de felicidad


Recuerdo montar sola, sin descanso, perfeccionando mis habilidades y aprendiendo ¡a derrapar!, ahora me asombro al pensarlo. Recuerdo que la bici tenía un cable un poco salido, y que me hice un arañazo bien largo en el muslo, cuya cicatriz me duró muchos años. Hoy miro las fotos e intento averiguar, hacer un poco de arqueología. El triciclo claramente está muy usado, igual le di mucha tralla, igual también era heredado. Muchos me habéis comentado que la bici de la foto parece haber sido reformada, por ejemplo con el añadido de esas flamantes ruedas de radios amarillos, que no serían sus ruedas originales. Gracias a todos los que me habéis hecho comentarios y os habéis molestado en buscar un poco. Honorio de @EnBiciShop me afirma que la bici parece de finales de los 70. Mi madre piensa que me la compraron efectivamente de segunda mano. El tema es que de mi primera bicicleta sólo quedan estas fotos, así que ¡agradeceré cualquier información!

Una vista lateral, con gesto algo macarra

Lo gracioso es que yo he aprendido a montar en bici tres veces en mi vida. Y es que no siempre hay una infraestructura adecuada para que los niños (y los mayores) monten en bicicleta, y si dejas de hacerlo muchos años, pues luego no te acuerdas. La segunda vez que aprendí fue por ahí por los diez años. Tras unos años sin montar en Salamanca, nos habíamos mudado al País Vasco, y allí no eras nadie si no montabas en bici, patinabas, nadabas en todos los estilos, jugabas a fútbol, baloncesto y balonmano y hacías el pino puente con doble tirabuzón. En serio, el deporte era importantísimo, y yo era un poco patosa. Así que recuerdo tener que aprender de nuevo, con gran dificultad, y meterme algún que otro golpe. En bici (y patines) íbamos a todas partes, incluso por carretera a veces. Mi memoria ha borrado totalmente qué bici tenía, de dónde salió, de qué color era, y mi madre opina que no era propia, sino prestada. La tercera vez que aprendí fue ya pasados los 25: me compré mi Trek y enfilé por el Retiro, no fue difícil. Y pronto fuí a trabajar en bici, y luego vino mi hijo y la bicicleta eléctrica.

Pero además de memoria, hoy también quiero hacer una reflexión. Ahora soy madre, y llevo a mi peque en bici. Pero el también tiene la suya. Bueno, en realidad, ahora lo que se llevan son las "motos", es decir, los antiguos correpasillos, en formato moderno. Una bici de ruedas anchísimas, en la que no hay ni pedales, ni ruedines, en la que el niño simplemente se impulsa con los pies y controla un poco la dirección con el manillar. Luego hay modelos mas pregresivos, pero todos casi siempre sin pedales. ¡Pero es que así no aprenden a pedalear! Dicen que con estas bicis infantiles modernas, lo primero es coger el equilibrio, y que luego ya darán pedales. Pero el tema es que tenemos una bici de niño que ya es perfectamente de su talla, de metal, con su freno (sólo uno), sus pedales, y sus ruedines de quita y pon... y no hay manera, no tiene fuerza para pedalear. A los hijos de muchas amigas les pasa lo mismo. ¿Estaremos haciendo algo mal? ¿Qué tenía de malo el sistema antiguo? ¿No es esta una forma de obligarnos a comprar 25 bicis infantiles por niño?

Lo que desde luego estamos haciendo mal es el tema del urbanismo y los espacios. Los niños no tienen dónde montar en bicicleta. Si no viven cerca de un parque o plaza, si no tienen patio, si no tienen casa en el pueblo (o viven en uno), si en la sociedad en la que viven no se facilita que los niños tengan espacios para jugar cerca de su casa (pero cerca, no cogiendo media hora el transporte público), si no ytienen la suerte de ir a un cole del programa Stars, o ir a una escuela ciclista como la de Dori Ruano... ¿tienen que jugar metidos en casa? ¿tienen que montar en sus "motos" sin pedales por el pasillo, o en la guardería? ¿Están condenados a ir en bici por las aceras de su calle, u obligados a ir tempranamente por la calzada, junto a los coches? Esto me recuerda aquel vídeo que difundieron hace unos meses sobre la iniciativa de los niños del barrio De Pijp en el año 1972, en Ámsterdam. Porque Amsterdam no fue siempre tan bike-friendly, se lo tuvieron que currar los ciudadanos, y también los niños. Muchos ya conoceréis este vídeo, los que no, os recomiendo verlo porque es muy interesante (es un extracto de un documental holandés del mismo año).



Quizá estamos olvidando que para los niños la bici es un descubrimiento, una experiencia y un placer. Y deberían poder disfrutarlo sin dificultades, integrarlo en sus vidas y amarlo, para después poder usarlo como medio de transporte. Parece que en Amsterdam les funcionó. Eso es lo que queremos todos, un futuro con más bicicletas, con menos contaminación y menos tráfico urbano, ¿verdad?

1 comentario:

  1. Respecto a lo de aprender a montar en bici sin ruedines ni otras cosas que se hacían antes, no te preocupes: funciona, quizá sea más caro con esos trastos que cuentas, pero también basta con quitar los pedales a una bici de metal -en mi eṕoca se hacía así-. Tampoco hay que preocuparse si se tarda: Todo el mundo tiene momentos de maduración distintos. Ya llegará el momento adecuado

    Por cierto: yo aprendí con una bici sin ruedines ni nada en la calzada de una calle abierta a tráfico de Madrid y no pasó nada ni pasa nada, ni por el tráfico ni por la ausencia de ruedines.. Tampoco me han quedado secuelas de aquello, es más lo recuerdo como algo bastante bueno, pacífico y divertido.

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